06 noviembre 2008

El lazo irlandés.

Dom Michael, "magister muri" del Priorato de Duraton.


Para que la construcción de un templo románico llegara a buen término, se acostumbraba a nombrar un responsable que supervisara la obra de principio a fin. Esta persona debía poseer conocimientos específicos de matemáticas, de geometría y de arquitectura y, a la vez, estar capacitado para sostener grandes responsabilidades, puesto que también debía encargarse de la organización del trabajo de construcción y regular los gastos presupuestarios de la obra. Era el Magister Muri
En los textos se les denomina “maestros de la fábrica” o “maestros de la obra” y dependían de él los capataces, que eran sus más directos colaboradores. A veces, en torno a un buen maestro, se reunían pintores, escultores, cortadores de piedra, talladores, marmolistas, pavimentadotes, leñadores y carpinteros. Eran los Collegiata fabrorum.
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Ya en algunas ilustraciones miniaturizadas de códices de la época aparece que el atributo representativo del magíster muri era la Virga (vara, en latín), consistente en especie de vara de mando o bastón de mango en forma de espiral que era portado en la mano.
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Ese es el “abacus” que suele aparecer en algunas marcas de cantero. Aunque tradicionalmente el abacus ha sido atribuido a personajes de dignidad eclesiástica (obispos y abades), también fue el utilizado para señalar la dignidad del Gran Maestre del Temple, quienes tenían a gala ser descendientes de los antiguos gremios canteros de la Edad Media.



La presencia de uno de estos maestros de obra permanece epigrafíada en uno de los lugares donde trabajo. Un contrafuerte en el muro meridional de la iglesia de San Frutos de Duratón guarda la siguiente inscripción: HEC EST: DOMVS: DomiNI: IN HONOREM: SanCTI: FRVCTI: Confessoris EDIFICATA: AB ABATE FORTVNIO: / bEX SanCtI: SEBASTIANI: EXSILIENSI: REGENTE ET HOC CENOBIO DOMINANTE ET AB ARCHIEPISCOPO: VER/NANDVS SEDIS TOLETANE DEDICATA: SVB ERA: Tª Cª XXXVIII: ET A DomiNO DOM: MICHAEL EST: FABRICATA.
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Según esa epigrafía, el celebre Dom Michael, al que algunos identifican como "cementarius" (masón), fue el encargado de la edificación del templo segoviano de San Frutos, puesto que dicha lectura precisa y especifica el término “fabricata” en lugar del más frecuente y ususal “fecit”.
María EALO DE SÁ, en su trabajo “ El románico de Cantabria en sus cinco Colegiatas”, localiza una misma marca de cantero en San Martín de Elines, San Frutos y El Salvador, que atribuye a Dom Michael. En su opinión, este arquitecto, originario de Tournus, construye la Colegiata de Elines y de allí parte hacia Tierras de Segovia para supervisar la iglesia del Salvador.
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En una visita a estos templos, pudimos comprobar las coincidencias que se aprecian entre los canecillos de la cornisa de la nave. Es más, la ventana superior de San Frutos de Duratón y sus capiteles de lazos, son muy similares a los del Salvador de Sepúlveda, lo que ratifica la vinculación de los artífices del Priorato con el taller de Sepúlveda.
.Si a ello añadimos que los motivos geométricos ornamentales se reducen en El Salvador a temas de lazos y que en los ábacos adoptan la variante "irlandesa", apenas conocido en el ámbito hispano y frecuente en la Europa normanda, podemos llegar a concluir que dos grupos de artitas diferenciados trabajaron a un tiempo en la realización de ambos templos, prácticamente coetáneos, y que, una vez concluidas las del Salvador, algunos pasaron a San Frutos donde, bajo la dirección de Dom Michael, colaboran en el término de las obras ocupándose de la decoración exterior del templo, a donde llevan el lazo irlandés.
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** El lazo irlandés
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Respecto a la peculiar e insólita aparición en nuestro románico del recurso ornamental LAZO IRLANDES, poco o nada se ha escrito sobre su origen.
.Me atrevo a aventurar en un discurrir artístico que pudiera comenzar en los motivos ornamentales de Iona (Libro de Durrow), adquirir forma arquitectónica (metamorfosis estilística) en el Libro de Kells (Prendimiento de Jesús) y que se consolidaría en la Escuela Palatina de Aquisgrán (Evangelario de Godescale).
Esta forma ornamental llega a ser tan relevante que, incluso permitió que se hablase de un “trenzado de la palabra” para referirse a un tipo de poesía irlandesa que se estructuraba mediante juegos de palabras llenas de fantasía y de sintaxis laberíntica.



Ornamentaciones con lazo irlandés en el interior de San Frutós. Fotos cedidas por Juancar "el caminate" http://juancar347.blogspot.com/

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Este tipo de lazo, apenas conocido en el ámbito hispano, aparece, por vez primera, que nosotros conozcamos, como único ornamento en los capiteles del arco arquivoltado del hastial de occidente del templo sepulvedano de El Salvador (lazo irlandés puro o simple), lo que nos induce a pensar que, entre los contingentes de nuevos pobladores que llegan a Sepúlveda procedentes del reino astur-leonés, quien desde un principio había mantenido relaciones con países del Norte, que, religados aún a técnicas y tradiciones prerrománicas, lo incorporaron a este templo en cuya realización colaboraron.

Sin embargo, será en San Frutos, donde la misma mano que labró los lazos de El Salvador, se prodigue en la reproducción ornamental de este genuino y peculiar tema: el lazo irlandés.

Seguramente, más libre de una rígida dirección iconográfica, y porque cuando llega a San Frutos el maestro foráneo, éste ya estaba construido en su parte baja, - y porque Dom Michel ya había abandonado la dirección de la obra a la que únicamente dió traza por tener que trasladarse a la Abadía de Stična, el monasterio más antiguo en territorio esloveno- aquí ya sólo se ocupa de colaborar en el término de la obra y de aspectos más secundarios, como es la decoración del templo, por lo que los deja impresos en los capiteles de la ventana del hastial Oeste del templo y en los ábacos de las arquerías laterales del interior, donde el autor se recrea en la variante irlandesa u oriental del lazo irlandés encestado.
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Así, el interés por la figura de Dom Michael no sólo radicaría en ser el primer Magister muri conocido como comisionado por el priorato silense en la dirección de todas las obras, sino además, por sus extraordinarias dotes directivas y la habilidad de conseguir aunar en la ejecución a maestros locales toscos con escultores novedosos, foráneos y figurativos, probablemente gaélicos, llegados a Sepúlveda a través de los puertos cántabros y siguiendo la primitiva calzada romana de MENA como ramal más importante del Camino de Santiago de aquella época.
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Publicado por Syr

13 comentarios:

J.P. Pascual dijo...

Sobre tu consulta sobre la palabra "cementarius" en las logias medievales:

La selección dentro de estas colectividades se advierte ya a mediados del siglo XIV, en que comienza a llamarse "Franc-masón" o "Free-stonemasón" el que adorna la piedra con su trabajo, a diferencia del "Rough-masón", que es el que simplemente la desbasta.

(La primera vez que aparece el nombre "Freemason" es en 1050; en 1077, cuando aún se hablaba el latín, el aprendiz se llamaba "cementarius" y en 1212 se encuentra la denominación de "scultores lápidum cementarius".)

En el siglo XII ya existe una clasificación de obreros por profesiones (1); masonería (cementaria) los canteros o cortadores de piedra (latomos), y los albañiles o maçons (cementarios)

El latomus, el que da a la piedra su forma; cementarius, el que la coloca y la une a las otras con mortero. (2)

La palabra lapicida, designa también al trabajador de piedra, y en algunos documentos aparecen tailliator petrae o caesor lapidum, que es empleado a comienzos del siglo XII.

Tenemos pues dos categorías de obreros: el masón superior o cantero, que es el que trabaja la piedra, y el inferior o albañil, que no posee la misma formación y está encargado principalmente de colocarla. Y dentro del masón superior o cantero, todavía podemos distinguir entre el "artista" que trabaja la piedra blanca de adorno (para hacer molduras, capiteles estatuas…) Y el cantero simple que trabaja la piedra dura de sillería.


El grupo de operarios principales estaba compuesto por el administrador de obras, curator operis, el contratista, maceps, el ingeniero, architectus, los obreros especializados, cementarius y los albañiles normales, structures.

Un abrazo

Alkaest dijo...

Tampoco, que yo sepa, se ha "molestado" nadie en estudiar la influencia de los elementos celtíberos, autóctonos, en la arquitectura románica.
Basta escarbar un poco, para comprobar que nuestros "aborígenes", más o menos romanizados y luego medianamente "visigotizados", son una fuente inagotable de simbolismo geométrico, -y del otro-, en las construcciones románicas.

Salud y fraternidad.

syr dijo...

Creo que si deseas "escarbar" en esa vertiente, no tienes más que visitar la Bureba.

Al menos, a mi me dió resultado.

Salud y románico

Uge dijo...

Me ha resultado muy interesante todo lo que cuentas, desde mi casi total desconocimiento.
Que maravilla debe ser visitar templos románicos y poder sacar tantas cosas como debéis sacar todos vosotros.
Yo me tengo que conformar con su belleza y la fascinación que me produce, además de una especie de conexión con estos lugares y con la gente que en sus inicios pasó por ellos.
Saludos.

Alkaest dijo...

¡Casi nada Syr, la Bureba! Es como el cofre del tesoro pirata, o la cueva de Alí-Babá, pero en románico. Sí, la he visitado y me he traido una cuantas joyas, "fotográficas" se entiende. Lástima que muchas de ellas estén irremediablemente condenadas a desaparecer, por el despoblamiento popular y el abandono oficial.
Claro que tienes razón, al fin y al cabo, cuando los monjes celtas predicadores-constructores llegaron a Celtiberia, los antiguos restos arquitectónicos que encontraron les debieron recordar su tierra natal: Irlanda, Britania.

Amigo Uge, sige fascinándote con la belleza del románico y sus entornos naturales, ese sentimiento es un tesoro, eso ya es más de lo que pueden conseguir los torpes y bárbaros indivíduos que llegan hasta esos lugares sólo para destruir o ensuciar una belleza que no sienten ni comprenden.
Ojalá el desconocimiento, provocase en todos el mismo sentimiento fascinante, por conocer, que produce en tí. Otro gallo nos cantaría...

Salud y fraternidad.

ArtuROM dijo...

Muy interesante el articulito con el que nos deleitáis.

Sin duda, una de las cosas que más me llamó la atención este verano cuando visité S. Frutos y El Salvador de Sepúlveda fue ese motivo ornamental. Bueno, eso y también el choque que existe en El Salvador entre una arquitectura bastante impactante y una escultura (principalmente en los capiteles, pues los canecillos son un tema aparte) de una sencillez extremada. Se notan mucho las diferentes manos.

¡Enhorabuena!

Un abrazo.

juancar347 dijo...

Este tipo de lazo, al menos muy similar a como está representado en el capitel de la última fotografía, se aprecia también en la iglesia de San Miguel, en San Esteban de Gormaz, lo cuál puede ser también significativo.

syr dijo...

Muy agudo, amigo Caminante. Efectivamente, el lazo que mencionas fue rescatado por nuestra querida Baruk en San Esteban de Gormaz, lo que nos lleva a conjeturar que por la proximidad geográfica de ambos enclaves y su condición de ciudades fortaleza en el sistema defensivo de la "Extrema Durii" castellana del siglo XI, sería un sólo maestro o un pequeño taller el que trabaja en esa zona ( El SalvadorSan Frutos, Santa Mª del Rivero y San Miguel). De hecho GOMEZ MORENO dice que el templo de San Miguel de San Esteban de Gormaz, es "copia simplificada" de El Salvador de Sepúlveda ( planta idéntica, una sóla nave, ábside semicircular y torre adosada al Norte, exenta del edificio y comunicada con él con un pasadizo) y la de San Frutos, es réplica del Salvador, aunque por maestros de inferior categoría. Ello lleva a inducir a algunos estudiosos a pensar - y yo lo comparto-, que en esos incipientes núcleos de población, llegase a no haber maestros capacitados para realizar templos acordes con las técnicas imperantes, por lo que el estilo románico sería introducido por un taller o maestro foráneo que mostraron a los locales las nuevas técnicas, siendo El Salvador la cabeza de taller y la escuela de aprendizaje de los locales para las siguientes, lo que conduce a proponer la conveniencia de una revisión cronológica del templo de San Miguel que, seguramente, debió edificarse después de El Salvador. Lo que ocurre es que se ha intentado plantear su prioridad cronológica en base a la inscripción del canecillo famoso del monje, en el pórtico, sin reparar que la torre es muy posterior a la primitiva edificación, mientras que la inscripción del ábside del Salvador está aludiendo a la edificación del templo, aunque el pórtico sea posterior.

Pero, creo, que de este modo se revela la intervención de artistas locales ( mozárabes) en el trazado de varios de los capiteles del arco triunfal, de marcado carácter e inspiración califal, junto con la aportación novedosa del lazo irlandés, único en la zona y en el románico hispano, que sería introducido por esos otros foráneos, presumiblemente gaélicos, de los que hablamos en el artículo. Creo.

Gracias por tu colaboración y las magníficas fotos servidas que hemos reproducido en el trabajo.

Salud y románico

juancar347 dijo...

Gracias a vosotros por estas pequeñas lecciones, de las que siempre se aprende algo. Ya que estamos con el tema de los lazos en el románico,me gustaría saber qué diferencia hay entre el lazo irlandés y el lazo o nudo de Salomón. Lo digo, porque éste último es bastante frecuente, aunque su representación, a veces, induzca a error haciéndole parecer una cesta o canasta. Un saludo, amigos

BARUK dijo...

Hombre Arturom... donde andabas metido? Entre tus estudios y tus escapadas románicas te vemos muy poco el pelo!!
Yo también pienso que los canecillos de El Salvador tienen “existencia” aparte.


Juancar, ya se por donde vas.
El lazo de San Esteban de Gormaz también me pareció en un principio el anillo de Salomón, por eso lo consulté, y me aclararon que lo que se llama lazo de Salomón tiene unas características específicas,tanto él como sus variantes son formados por dos cuerpos independientes que estan unidos.

El lazo de San Esteban tiene un solo cuerpo que se enlaza en sí mismo a modo de cinta de Moebius.

En el foro he colocado unos ejemplos, a ver que te parecen.

Saluditos

juancar347 dijo...

Gracias por la connotación. Aunque parezca mentira, acerca de este nudo (el de Salomón) aprendí a reconocerlo hace poco, cuando lo vi y así me lo comentó la guía, en uno de los mosaicos romanos de Medinaceli. Un abrazo

Riviere dijo...

Que ámbito geográfico abarca el lazo en la península?.

syr dijo...

Sepúlveda y San Esteban de Gormaz, que sepamos. Geográficamente próximas, repobladas ambas con contingentes llegados del reino astur-leones que siempre mantuvo relaciones con países del Norte y tradicionales rutas marítimas con Wessex.
Eran el sistema fronterizo en el Tajo y con relaciones político-administrativas hasta el punto que históricamente se narra que fué Diego Téllez, alcaide de Sepúlveda, quien atiende a las hijas del Cid en San Esteban de Gormaz.

Salud y románico

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