17 septiembre 2016

EL DORKÓN

Vive en las montañas un animal que los griegos llaman dorkón, o sea caprea, es decir, cabra montés, corzo o gacela […] Su visión es aguda, esto significa que el Señor ve todo lo que se hace. (El Fisiólogo. Bestiario Medieval, p. 46.)




Hace mucho tiempo, cuando los albores del románico virtual hacían su aparición en la red, un fraile, de nombre Willigermus y que según nos anunció venia del siglo XII, nos impartió una lección,  de las pocas que recuerdo, dignas de mención.

Aunque la verdadera lección fue la forma de impartirla, nos ilustró a la vez sobre el simbolismo del dorkón. El interés es tal, que como homenaje a la cabra montesa que tú, querido amigo, llevas en el interior, pasamos a describirte:

Las palabras que el fraile Willigermus nos dirigió, fueron más o menos así:

"La cabra montesa que veis ahí pecadores (esos eramos nosotros), no es para que entréis en el bosque de nuestro señor Conde y la cacéis, pues eso os llevaría a la horca. El dorkon está ahí para que aprendáis de él.

Como sabéis, este animal busca su alimento a los pies de las montañas pero gusta de las altas cumbres, porque posee la sabiduría de Dios, es decir, ama a las altas cumbres, o sea, a los profetas, a los cuales alza sus ojos, de donde le llegará el socorro (Sal.,120.1).

Ve desde lejos a los que se les aproximan y conoce si van hacia él con dolosas o con benévolas intenciones al igual que nuestro Señor, que todo lo ve, conoció las intenciones de Judas cuando se le aproximó para traicionarlo dándole un beso (Lc., 22.48)"





Salomón, en el Cantar de los Cantares, dice: He aquí que llega mi bien amado saltando sobre las montañas, brincando sobre las colinas. De la misma manera, ese dorkon salta sobre las montañas, o sea, los apóstoles y brinca sobre las colinas, que son sus enseñanzas.

Hijos míos, sabed que Dios lo ve todo y desde lejos, igual que hace esta cabra, que desde lejos ve todo lo que tu haces, aunque tu no llegues ni a intuirla"

Tras una breve estancia con nosotros, Willigermus regresó a su tiempo y a su lugar, dejándonos en la incertidumbre de si volvería a llamar a nuestra puerta alguna otra vez.

Sea como fuere, nos quedó esta clara reflexión: debes ser como el dorkón en tu interior, pace tranquilo al pie de las montañas; tu Naturaleza interior sabrá ver quién viene a ti con paz y quién con malicia. Tu destino son las altas cumbres, no apartes la vista de ellas, pues de allí te llegará la salvación.





***
De la vida caprea:




Somos conscientes que, a pesar de lo especificado en el Fisiólogo, se le ha otorgado a la figura de la cabra otros varios significados que no son tan positivos. Pero hoy aquí, solo queremos enaltecer cosas bellas. Por ello, queremos aportar algún curioso dato que seguro hará sonreír hasta a las mismas cabras:

En tiempos arcanos, cuando alguien quería representar a alguien con muy buen oido, pintaban una cabra, pues creían que ésta respiraba por las orejas: "La cabra tiene cierta ventaja para tomar el aire del exterior, como refieren los cuentos pastoriles, porque inspiran el aire por las orejas y por las narices, porque tapando las narices no sienten pesadumbre alguna." (His.ant.I 53-Horapolo)

Esto confirma también Opiano, el cual, tratando de las cabras silvestres, dice que: "tienen entre las orejas un pequeño agujero que va a dar al pulmón, por el cual respiran, y que si tapan a éste con cera, se ahogan. Y así los egipcios, queriendo significar a un hombre que oye perfectamente, pintaban una cabra, dando a entender, que el perfecto oído es aliento y respiración del alma"

Plinio en su Historia Natural observa lo dicho por los antiguos: "Escribe Archelao, que acaso, por esto mismo (porque respiran por las orejas), es el aliento suyo más ardiente que el de las ovejas y su ayuntamiento más encendido"  (1)




Conocidas como capreae o cabra montés, el macho recibe el nombre de hircus (lt. irquus, ircus) o también bock (del franco bucco). 

Hay quienes creen que los denominan así porque devoran (carpere) la hierba. En cambio, otros piensan que deben tal nombre a que trepan (captare) a los lugares más escabrosos. E incluso existen personas que lo hacen derivar del ruido (crepitus) de sus patas, y de ahí el nombre dado a unas cabras salvajes a las que los griegos, debido a la gran agudeza de su vista, es decir, por ser lo que ellos llaman oxyderkésteron, las denominaron dorkás (dorkón)(2)

En las zonas de los Pirineos Orientales, reciben el nombre de Isard, etimología de posible origen pre-romano; según Giese (cf. Rohlfs Gascon), quizá un vocablo idéntico al vascón izar "estrella", y que habría significado originariamente:  "animal que lleva una estrella en la frente"




Salud y románico

Enlaces muy interesantes:




07 junio 2016

ROMANICO ANDALUZ porque el sur también existe



Cuando ya en Castilla, el románico empezaba a pasar de moda y el gótico, saliendo de sus balbuceos, comenzaba a mostrarse espléndido, en tierras jiennenses, recién incorporadas al cristianismo, comienza a construirse según cánones rebasados, por el nuevo estilo, hacía más de cien años.

Se trata de un románico superviviente, mantenido por maestros que, desplazados por una nueva estética, se habían unido a las tropas y pobladores de zonas donde su arte, ya anacrónico, podía seguir constituyendo una novedad.

Así nace, dentro del recinto amurallado de Baeza, el templo de la Santa Cruz. (Jaén)




En su estado actual, tras la restauración que la rescató de su ruina, es un templo románico correspondiente a la época de la reconquista por Fernando III el Santo en 1227, cuando puebla a Baeza de infanzones castellanos y leoneses bajo el caudillaje de D. López Díaz de Haro, señor de Vizcaya.

No existe fuente documental sobre este templo, pero la existencia en el muro sur del edificio y lateral del ábside, de un arco de herradura formado por dovelas lisas con rebaje lineal en las juntas y una arquivolta lisa con impostilla bajo salmeres, permite aventurar la hipótesis de que el actual templo románico no fuese sino ampliación de un primitivo templo visigodo.



El espíritu del bosque, signo de las creencias ancestrales del norte surgiendo en la soberana tierra del olivar: Jaén.  Pero, los bosques que lo arropan, no son precisamente como los del norte, así que éste puede ser el único con pleno derecho de llevar un título alternativo: el del "hombre-olivo", espíritu románico del olivar.





Su orientación es ortodoxa, con la cabecera  de una sola nave de medio cañón cerrada por ábside semicircular y el cuerpo del templo dividido en tres naves por sendos pares de columnas. La unión de ambas partes del templo, se hace a través de un gran hueco a todo lo ancho de la nave central, con arco de medio punto recortado en el muro, sin que existieran pilares o columnas que lo flanquearan.

Sus columnas son lisos tambores de arenisca local sostenidas por basas de doble plinto superpuesto de mayor dimensión el inferior, un toro grueso con filete que soportan capiteles con collarino donde se esculpen hojas de acanto, palmetas y motivos vegetales, desprovistos de simbología historiada y cristológica.

El artesonado primitivo fue sustituido en 1575 por uno de tirantes dobles y pares acodados.

Posee un ábside semicircular que por todo su contorno exterior está provisto de alero con modillones de tipo zamorano salmantino, rasgado en el centro por pequeño intradós de medio punto abocinado y flanqueado por dos columnillas remetidas en las jambas. El ensamblaje de la bóveda se hace por anillos circulares.




Tenía dos puertas, una en el muro sur y otra en el opuesto, ambas carentes de tímpano. La primera se conserva íntegra, con cuerpo saliente y coronada por tejaroz con alero de modillones. Sus jambas alojan tres columnas con capiteles labrados con hojas de acanto, sirviendo de soporte a tres arquivoltas baquetonadas con línea exterior de puntas de clavo. La del lado norte, es del mismo tipo que la anterior y sus capiteles se adornan con ramajes y frutas. En 1930 se abrió el muro oeste una tercera puerta acoplándose a la misma una portada románica de las mismas características que la del lado sur, procedente del templo románico de San Juan, hoy arruinado.

Durante el siglo XV se decoró el interior con pinturas al fresco en casi todos sus paramentos. Hoy podemos apreciar restos de las mismas en el cascarón del ábside y divididas en tres paramentos verticales, cuya parte central está ocupada por una crucifixión y la izquierda por la Santa Cena, según atestiguan leyendas, de caracteres góticos.





En el intradós del arco de la capilla del lado del evangelio, aparece a la izquierda un San Sebastián magnífico con coronación de concha, y a la derecha, a la Virgen sedente amamantando al Niño. También en el interior de esta capilla lateral, se conservan restos de la pintura de Santa Catalina en la rueda del tormento, dos sayones o verdugos y personas asomadas de los edificios y angelillos en el cielo.

Es románico superviviente y casi único en la tierra que lo vio nacer.






Salud y románico



23 abril 2016

LOS MAESTROS DE IRACHE





No sabemos sus nombres. No sabemos dónde nacieron ni dónde murieron ni, de lejos, la historia de sus vidas. Sólo sabemos que nos han seducido, hipnotizado, embelesado.

Rozando la obsesión, hemos pasado horas contemplándolos, hemos comido en su presencia y también dormido bajo sus miradas. Siempre las mismas. Inalterables, seguras de sí mismas, triunfadoras. Y no es para menos. Han conseguido permanecer más allá de sus tiempos.

Visita obligada cuando íbamos por la zona e incluso expresa, para poder volver a ver sus rostros. Los "maestros de Irache" les llamamos, porque nadie hasta la fecha nos ha revelado aún sus nombres.



La tradición de anotar el nombre de los artífices junto a su retrato o a la de sus creaciones nos viene de muy antiguo, pero en la Edad media, esta costumbre se fue diluyendo poco a poco hasta casi desaparecer.

Figurando, la mayor parte de los casos, los promotores como si fuesen los ejecutores materiales de las obras, cuando éstas no eran elaboradas milagrosamente por medio de una mano sobrenatural, prevalecía la usanza de gentes piadosas que realizaban sus encargos no para reconocimiento personal sino para mayor gloria de Dios.

Las causas de este cambio de moda son obvias teniendo en cuenta la ideología de la época, en concreto, la de los artistas monásticos cuyo original objetivo era la eliminación de cualquier sentido de individualidad.




Así pues en los casos que el artista, en su pundonor, deseara inmortalizarse junto a su creación sin que se le tachara de arrogancia y vanidad, podía recurrir a algo que además de embellecer la casa de Dios permitía pasar desapercibido a los ojos de los murmuradores: la plasmación imaginativa en la piedra, pudiendo incluir personificaciones de sí mismos o imágenes alegóricas con las que ellos se identificaban.

Y aquí están ellos, con sus signos de identidad, los unos y los otros.

LOS UNOS:




La utilización de nombres jocosos con doble sentido que resultaban  incomprensibles para los no iniciados era una práctica habitual en el mundo de los constructores medievales y en ese mundo, el can, era imagen del cantero.

Estaremos todos de acuerdo en que las palabras polisémicas y homónimas, términos idénticos con fonética similar pero significado diferente, son hoy, igual que ayer, una cantera (nunca mejor dicho) para chanzas y sutilezas varias.

Y aunque actualmente nos resulte extraño relacionar un cantero con un perro, la verdad es que es la asociación retórica más popularmente conocida por lo evidente que resulta. La palabra "perro" no existió hasta entrado el s.XV.

El juego de palabras "canto=cantero=can" junto a los hábitos de vida de los trabajadores de la piedra, propiciaba esa mutua identificación.

Un can, aparte de ser el mejor amigo del hombre, es también un guijarro o un trozo de piedra.

Un can labrado, es la parte más sobresaliente de la moldura que carga una cornisa. Es una piedra esculpida o un perro adiestrado.

Cuando un can o trozo de piedra caía sobre otra por accidente y dañaba una de las extremidades del cantero, se decía que le había mordido la mano o el pie.




El can vivía todo el día a la intemperie sin correas ni bozales, campando a sus anchas, ladrando por el juego o rivalizando por la presa pero siempre con el ojo avizor, vislumbrando y jerarquizando las órdenes del cabecilla.

Fácil es ver la similitud con la vida del cantero medieval, laborando al aire libre, siempre pendiente de las órdenes del maestro y alborotando, amparado en la cuadrilla, cuando en los momentos de descanso se divertían tanto fuera como dentro la taberna.

Un conjunto de canes (perros) antiguamente se denominaba canalla, de donde proviene esa palabra que hoy designa a la “gente baja o de malos procederes".

Por todo ello y más cosas que seguro se nos escapan, el cantero aceptaba identificarse con la figura del can, porque precisamente tomaban a este animal como símbolo de su modelo de vida.




Si el can aparece rascándose la cabeza se trata del maestro de obras, ya que se le atribuye más razón que intuición.

Si retorciéndose sobre sí mismo o lamiéndose el trasero, es el maestro escultor, que es capaz de llegar a cualquier rincón para plasmarlo con su imaginación.

Si el can lleva una piedra en la boca, se trata del aprendiz, es la piedra bruta que le ha hecho recoger el maestro para que la pula con su trabajo.



Hay quienes aseguran que la marca del espiral representa al oficio de constructor.

  
Por otro lado el vocablo "magister", presente en numerosos documentos y libros de fábrica, acompañaba siempre al nombre del arquitecto y servía normalmente para designarlo en relación a un encargo o contrato. Es decir, que este nombre no alude nunca al oficio, sino a un cargo o ministerio. Así pues, "magister maior" era usado para nombrar al máximo responsable y director de los maestros que intervenían en la obra.

Por otra parte, la terminología medieval que alude a los artistas y a los artesanos de la construcción tiene un significado muy variable según los lugares y las épocas. En general, artifex se identifica con "artista" y operarius  con "trabajador", aunque a menudo son utilizados de forma indistinta. (1) 







Por tanto, en los casos que el cantero está sujeto a figuración, siempre es reconocido por los instrumentos con los que se retrata: cincel, puntero, pico, maceta, etc., sin que podamos llegar a discernir si se trata del magister operarius: responsable técnico de la obra, del magister artifex: encargado de la escultura, o del picapedrero en sí.




Jugando con la imaginación, nos place ver en estas tallas los retratos de cada uno de ellos, asaltándonos siempre la duda de que si se esculpieron a sí mismos o se encontraba entre ellos un cuarto magister "retratista".


LOS OTROS:





Si algo nos ha sorprendido en la documentación que hemos consultado relacionada con la zona monacal de Irache, es el laberíntico entretejido de vínculos familiares y linajes poderosos e influyentes que ocupaban puestos destacados entre la alta nobleza navarra y cuyas donaciones o legados testamentarios efectuados a dicho cenobio, son acordes a la alta alcurnia en sus linajes: castillos, viñas, heredades, villas enteras, etc.

Familias con gran relevancia en la corte de los antiguos reinos de Navarra, Aragón y Bearne aparecen entroncándose constantemente entre ellos, acordando uniones matrimoniales entre sus vástagos que, para más confusión nuestra, reciben nombres exactos que se repiten a lo largo de las dinastias.

Entre ellos, es obligado mencionar por su reiterada aparición en el lugar y época que nos ocupa, los linajes de los Lópe Garcés, Peres de Azagra y los López de Haro.




Emblema del linaje de los de Lopes de Haro, esculpido en varios sarcófagos
de dicho linaje, en el Monasterio Santa María la Real de Nájera






Defendemos que los albores de la heráldica surgieron de embrionarios canecillos, donde los sujetos se personificaban a sí mismos en aquello que identificaba su ascendencia.



Por eso intuimos que la mujer de la dulce sonrisa y el hombre sobrio de gruesos labios están junto a sus canecillos correspondientes: el bóvido que saca la lengua y el can llevando la presa en la boca. Creemos que estas representaciones eran una seña identificadora de la familia a la que pertenecían estos personajes.

Si imaginaramos un nombre para ellos, nos gustaría llamarlos Toda Lopes (Garcés) de Alagón y  Rodrigo (Pérez) de Azagra, ello como homenaje a un matrimonio, entre otros, que aportaron con su fe y generosas donaciones a que Iratxe creciera en esplendor y que escogieron Iratxe para su sepultura. Todo cabe en la imaginación

Conclusión: Más allá del simple ornamento embellecedor, las imágenes esculpidas en las ménsulas y canecillos románicos son, la mayoría de las veces, la puerta de entrada a un mundo imaginario y real a la vez. Real, porque en su día esa imagen fue receptáculo de la forma de ser y del pensar de una época a la que hoy en día sólo podemos adentrarnos con la imaginación.








(1)  Las artes en el camino de Santiago

(2) España Sagrada. (D. Diego López de Haro, antes señor de Vizcaya, trocó su nombre de Vizcaya por de Haro cuando consiguió ganar Navarra a los moros)

(3) Memoria y presente de los canteros de Cantabria




02 febrero 2016

Salud y Románico... EL GRAN INSTANTE!!


"Levantado el muro contra la voluntad de los inmortales dioses, 
no debía subsistir largo tiempo" Homero (VIII AC)  
-3 mayo 2015-





En ocasiones, mientras los quehaceres diarios ocupan nuestro tiempo de forma inexorable, la mente se evade hacia esos momentos anteriormente vividos y que van llenando tu vida de auténtico valor. 

En ocasiones, esos pensamientos se desplazan hacia ese grupo de amigos que se originó en torno al románico en medio de circunstancias extrañas, cuando, víctimas de egocentrismos y memeces ajenas, acabamos desarrollando lazos de afecto al erigirnos defensores de valores como los de lealtad y el respeto por la amistad. 

En ocasiones, las estrellas se alinean y los destinos se van entretejiendo sin que apenas podamos intuirlo. Y en ocasiones, todo lo anterior se reúne en un mismo instante:





* Rivi Jones, en el templo perdido


Rubén Oliver Jové, nuestro Rivi, había decidido levantarse antes que el sol y enfrascarse en una de sus rutas imposibles. Subyugado por una perseverancia instintiva, ignoraba que ese día, el viejo ancestro, estaba esperando.

Tras horas de trayectoria y rastreo encontró aquella edificación que buscaba, muy maltrecha tras un abandono de muchos años, la puerta rota y atrancada por los escombros, el techo caído y gran parte del encalado despegado dejando al aire trozos de la pared originaria. Y en el interior, arruinado, un muro divisor del tambor absidial mostraba un agujero reventado en el que no dudó introducirse.




Y así fue, como poco después y mientras el resto seguíamos enfrascados en nuestras tareas diarias que, al oír el tono del whatsapp, nuestras mentes se agruparon, de nuevo, en torno a un mensaje:  

 -"Alerta Románica", expresaba la frase enviada. Y luego, unas fotos con la pregunta: "Es lo que yo creo?"







Un relámpago fugaz invadió nuestra conciencia. No dábamos crédito a nuestros ojos. Improntas de pinturas que se antojaban románicas, estaban en la pantalla de nuestro móvil, acabadas de fotografiar por Rubén en el interior de ese agujero. 

En ocasiones, te parece inconcebible lo que ves, tanto, que incluso dudas a pesar de las pruebas incuestionables que te presentan. Y en ocasiones, no queda más remedio que ir a constatar si ese sueño tan increíble es real. 




Un par de días después, madrugando esta vez antes que el Rivi, nos presentamos en su casa dispuestos a acompañarlo.

Las seis de la mañana no es mala hora para, entre abrazos y chistes malos, comenzar una dura ascensión si el momento y los amigos lo requieren. 

Tras una noche tormentosa, todo eran brumas, frío y lodazales, pero nada truncó el conseguir llegar a nuestra meta.





La iglesia es de una sola nave con cubierta a doble agua, en avanzado estado de derrumbe y altar al este. Sin elementos ornamentales aparentes, tiene una sola puerta sobre la fachada oeste, donde se añaden otras dos pequeñas ventanas y un rudimentario óculo.

La elevación del muro, construido en época posterior a la románica, es lo que trunca el ábside y ha impedido, hasta el momento, poder acceder a esas pinturas.

Tan solo introducirnos en el agujero de la hornacina, pudimos ver de inmediato la ventana cegada y el intenso cromatismo a su alrededor.





* El hallazgo:





En el interior de ese pequeño espacio, se encuentra oculto y secreto el primitivo ábside. Sus paredes están repletas de improntas y restos de color pigmentado, ocres, tierras, azul, negro y rojo:

Una mandorla, de forma redonda y decorada, dentro de la cual podemos llegar a percibir la parte inferior de las vestiduras del Maiestas con un pie sobre el escabel. Es visible, asimismo, una parte del tetramorfos, los lomos traseros del león y del toro, símbolos de los evangelistas San Marcos y San Lucas.

También siluetas de peces; anchos ribetes de puntos rojos, siluetas de figuras nimbadas, entre las que destaca la imagen de la Virgen orante, que permanecen de pie bajo arcadas que se insinúan palmeadas y que a buen seguro estaban perfectamente decoradas en su estado inicial.








En la zona inferior, una cenefa de doble entrelazo con grueso cordón horizontal y un faldón blanco que, cubierto en estos momentos por pedruscos, tierra y excrementos de animales campestres, sin duda, debe llegar hasta la base del suelo.

Y, como era de esperar, arriba, sobre la cubierta que actualmente ya esta desplomada, la parte celeste de esta escena iconográfica tiene su continuación: cenefas, ondas, pájaros y tallos vegetales se adivinan perfectamente bajo la cañiza y la suciedad.








 * Extasiados

Como si lo estuviéramos contemplando en sus primeros tiempos, quisimos visualizar la escena en nuestra mente: 

El Maiestas Domini sedente, en su almendra mística, bendiciendo con su diestra y sujetando el libro de la Vida en la otra, rodeado del tetramorfos y quizá, de algún otro ser angélico. Bajo sus pies, la parte acuosa de la creación, los peces poblando los mares y, encima, los cielos con sus aves y la vegetación que se asienta en la tierra, mostrándose como regente y presidiendo toda la manifestación creada.



Esquema del ábside en 3D.

Y bajo esa escena, en el registro central del ábside, indicando la relevante importancia de ambos componentes, se encuentran bajo un doble arco la única ventana del templo, ataviada con triángulos pigmentados con la paloma mística en su culmen y, la representación muy insólita de una Virgen Orante, imagen intercesora de clara influencia paleocristiana.

Todo ello acompañado por ambos lados de un pequeño séquito de apóstoles o santos nimbados, bajo unos arcos palmeados revestidos de ornamentación y de color. Un color precioso y vivo, del que ahora sólo queda su compungida huella.





*****

Nuestra atención se dirigió también hacia la prolongación de los laterales del ábside, blanqueados no sabemos cuantos años atrás. 

No se observa nada, excepto que en la parte superior del muro izquierdo, ya hace tiempo se había formado un gran embolsamiento de humedad y que, actualmente, ha llegado incluso a cuartear el encalado.

Quizá la lluvia que había caído con fuerza esa misma noche ayudó a que, con solo presionar el yeso, éste cediera, y ante nuestros ojos atónitos continuaron apareciendo más grabados y siluetas fragmentadas de intenso color rojo.







La silueta de un apóstol con una llave, San Pedro, como no. A su lado, otro que parece llevar báculo o bastón de peregrino, Santiago, quizá?, encima de ellos, un querubin y, más arriba, el tetramorfos de San Juan, el águila, a la que nos contuvimos de descubrir del todo ya que era el momento de hacer una reflexión.

Con casi total seguridad, la mandorla con su Cristo en Majestad siguen enteros bajo el encalado, junto a gran parte de las pinturas correspondientes que, aunque muy degradadas, pueden resultar de importantísimo valor cultural.

Tanto el trazo floral que embellece la mandorla, como las ondas caracoladas del registro superior, tienen ciertas semejanzas con ornamentaciones de pinturas románicas de los s.XI-XII de las zonas de los Pallars y de Andorra.

Asimismo, la presencia de una Orante junto a la ventana en esa zona principal del abside, solo tiene un precedente que sepamos, en las pinturas murales de Sant Cristofol de Toses en el Ripollés. Pensamos que, quizá el diseño de nuestro ábside hallado, procediera de una primerísima influencia italiana en la pintura románica catalana.

Tras el descubrimiento hace más de dos décadas de las pinturas de la iglesia de San Vicenç d'Estamariu, a buen seguro éste es el hallazgo pictórico del románico catalán más importante de los últimos años.


Planimetria de la nave

Cabestany, de Salud y Románico  
tomando notas de la planta

Es el momento de comunicar esos hallazgos que sobrepasan nuestros medios, fomentar su protección y promover la declaración de este pequeño santuario como Bien de Interés Cultural.

En ocasiones, las estrellas se alinean y los destinos se van entretejiendo sin que apenas podamos intuirlo. Y en ocasiones, todo lo anterior se reúne en un mismo instante:


Este fue nuestro gran instante!! 



Salud y Románico (Rubén, Xavi, Edu, Laura y Manuel)


****4 de julio 2015 ****

Anotaciones sobre las primeras valoraciones 


A raíz de la primera cata del mortero y de pigmentos varios que se extrajeron en la Mare de Déu del Solà, los expertos han dado su primera valoración, que pasamos a anotar aquí, no sin antes agradecerles la gentileza de notificar sus observaciones, de las que seguro aprendemos todos, a los medios de información correspondientes:

De la mismísima Sala de Prensa Digital de la Generalitat de Catalunya, tomamos y analizamos aquí el comunicado: 
Prensa Digital de la Generalitat (1)





* Primero y muy sustancial:


"la pintura mural utilitzada a Espills és una pintura al tremp sobre guix i calç, 
d’acord amb els resultats de les anàlisis que s'han fet al laboratori del CRBMC. 
Aquesta tècnica no és pròpia de la pintura mural romànica de Catalunya, que es basa principalment en la tècnica del fresc, tot i que pot incorporar altres tècniques."

Según comunican, no son frescos sino pintura al temple, la técnica pictórica más antigua que se conoce y que puede considerarse característica de los estilos románico y gótico europeos. 

En ella, se aplican los pigmentos mezclados con aglutinantes grasos sobre el yeso seco, quedando un resultado muy afín a un fresco, consiguiendo a la vez una singular resistencia de la pintura como lo demuestran la extraordinaria calidad de los enlucidos romanos.

Tras analizar las muestras extraídas, han dictaminado que el pigmento es el comúnmente utilizado en todos los estilos artísticos anteriores a los s.XVIII-XIX, lo que da a entender -por otro lado evidente-, que las pinturas fueron realizadas en cualquier época comprendida entre la construcción de la iglesia en el s. XI y el encalado de las pinturas en el s. XVIII.

Así que, ante la duda y a la espera de nuevas catas para contrastar opiniones, las pinturas no deben ser catalogadas aún como románicas aunque el formato iconografico sí que lo sea.






* Segundo y muy curioso: 


"Les posicions forçades i els gestos de les figures, inexpressives i 
de caire popular i barroer, que les desvinculen dels artistes de l’època romànica. 
El traç negre del dibuix, molt marcat, no remet als estilemes habituals d’aquella època".

Basándose en que el trazo pictórico es tosco y grosero, que las figuras tienen posiciones forzadas, gestos inexpresivos y el trazo negro muy marcado, se dictamina su desvinculación de los artistas de la época románica, a pesar de ser precisamente éstas, las características más usuales del arte pictórico románico 


Románico del s. XII. Santa María de Ginestrarre (Pallars Sobirà)
Improntas románicas de la Verge del Solà (Pallars Jussà)



"La indumentària d’algunes de les figures femenines, que recorda un gipó i 
una faldilla amb verdugat interior, que era una estructura de cercles concèntrics metàl·lics 
que es posava a sota de les faldilles per donar-los forma acampanada. 
És una indumentària no utilitzada en la iconografia del romànic i, 
que en tot cas, és més pròpia de finals del XV".

Añadiendo a ello la opinión del informe, que se evoca, en la indumentaria de la figura femenina, una estructura metálica hecha de circulos concéntricos, que se ponía debajo de la falda para dar forma acampanada y que ello parece más propio de la iconografía del siglo XV. 




Similitud entre la falda de la Verge del Solà y la figura femenina de los murales románicos de Roda de Isabena s.XII.

Los dos lugares pertenecían a la misma diócesis hasta hace muy poco y diríamos que, esos trazos y estilo, también pertenecen a la misma época. 


Comparación entre faldas s. XII y s. XV.

Teniendo en cuenta que son distintos estilos, la diferencia entre el abocinamiento del faldón, es prácticamente inapreciable.



* Tercero y muy sorprendente:


"I finalment, el fet que tot apunta que s’ha utilitzat el procediment de la trepa, 
que consisteix a utilitzar una plantilla amb una forma determinada 
per anar-la repetint en el conjunt decoratiu. 
Aquest procediment no es troba en la pintura mural romànica catalana".

Apuntan los expertos que en esta composición se ha utilizado el procedimiento de la trepa, que consiste en utilizar una plantilla con una forma determinada para ir repitiéndola en el conjunto decorativo como sería por ejemplo, la reiteración de estrellas para simular la cúpula celeste o detalles de cenefas ornamentales.





La trepa no tiene sentido práctico a no ser que se haya de reproducir un gran número de veces el mismo dibujo siendo a la vez, totalmente comprensible, que se haya utilizado en todas las expresiones pictóricas desde tiempos inmemoriales, empleando para ello cualquier objeto que pudiera servir como tablilla de patrón : cartones, cueros, ramas, hojas vegetales, maderas o en definitiva, aquello que tuvieran más a mano.



Una de las primeras trepas de la historia.

Más de uno de nosotros, cuando niños, hemos conseguido un buen perfil de estos, por parte de nuestras madres.

Se argumenta en este mismo comunicado, algo muy curioso: que este procedimiento no se encuentra en la pintura mural románica catalana!



* Cuarto y muy importante:


"Les restes de cintat decoratiu que ressegueix els carreus de pedra
 de la paret nord són pintures al fresc d’època romànica, 
d’acord amb l’estil arquitectònic original de l’església"



También confirman en este comunicado que la cinta decorativa que resigue los sillares de piedra mural de la pared norte SI es de época románica y, que además, está pintada al fresco.

Así que tras el encintado mural románico esperaron tres o cuatro siglos a pintar el ábside con iconografía románica con la misma tonalidad blanca y, roja predominante como la pintura del muro.

Teniendo en cuenta estos datos y sabiendo que un templo no se consideraba definitivamente terminado hasta no haber sido enlucido y decorado con temas pictóricos cuyo carácter era figurativo a la vez que catequético, seria éste un caso demasiado evidente de la no correspondencia con la realidad.






* Conclusión

No es de extrañar que los mismos expertos estén desorientados y admitan la singularidad de estas pinturas; que hayan solicitado la rehabilitación de la ermita y la seguridad del espacio para conservarlas en el emplazamiento original y que, a la vez, recomienden el arrancado de las pinturas y su traslado a un museo, si ello no fuera posible.

A la espera de la datación final, que a buen seguro puede tardar un tiempo, no nos queda más remedio que desear que en esa "verdad oficial" el sentido común alumbre como nunca y que jamás sea apagado por la influencia del poderoso caballero, lamentable lacra social que alimenta nuestra vanidad.



Mosaico románico de Espills que, 
caprichosamente, guarda gran parecido 
con los mosaicos de las Termas de Caracalla

***



 Primer Aplec Romànic a la Verge del Solà.

Salud y Románico

Para poder ver más allá de las improntas, clicar aquí


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