.
.
Alarmados ante las posibles depuraciones teológicas que según habíamos oído se van produciendo en todo el románico peninsular, nos desplazamos a Covet para comprobar que el serafín y el querubín que flanquean a Cristo en el tímpano de Santa María seguían sanos y salvos.
Alarmados ante las posibles depuraciones teológicas que según habíamos oído se van produciendo en todo el románico peninsular, nos desplazamos a Covet para comprobar que el serafín y el querubín que flanquean a Cristo en el tímpano de Santa María seguían sanos y salvos.
.
Por suerte era una falsa alarma, un malentendido de esos que suelen acontecer, todo sigue igual y como pudimos comprobar, Querubín y Serafín continúan en su lugar correspondiente, conviviendo con el resto de representaciones, todas ellas soberbias y majestuosas:
Podemos observar otro ejemplo de ello en la archivolta externa, profusamente decorada con enigmáticas figuras en relieve.
Centrada en ella se encuentra la imagen esculpida de Adán y Eva junto al árbol con la serpiente. Flanqueando la escena tenemos unos misteriosos y curiosos personajes: dos siameses cuya separación se produce a partir de la cintura permanecen de pie sobre las espaldas de un ser simiesco, y, la fusión de dos personajes entrelazados en una caótica e inteligible unión de cuerpos.
...Y es que tras el pecado todo se nos ha vuelto confuso y caótico.
****
Aunque en un principio creíamos que lo mejor estaría en el exterior, nos equivocamos, pues tras la odisea de conseguir la llave, abrir la puerta y traspasar el umbral, quedamos asombrados, admirados, maravillados...


Lo que promovió que Xavi se pusiera manos a la obra y podamos ahora desde casa disfrutar de este maravilloso templo gracias a su web Románico Catalán: Santa Maria de Covet
Sólo un pequeña muestra de lo que exhibe el templo basta para sospechar que no sólo su iconografía es peculiar, sino que también lo es su mensaje.
.
Una galería interior, inusual en estas latitudes, nos da buena cuenta de ello, pues encontramos en ella cinco interesantes capiteles que no nos dejan indiferentes.
.
En el primero de ellos hay elaborados tres motivos aparentemente sin relación, aunque intuimos que en realidad se corresponden mucho más de lo que parece.


...un ave de gran pico y enormes patas permanece junto a una figura de apariencia siamesca que esta desnuda y en cuclillas mientras a su izquierda se escenifica la escena del hombre abriendo las fauces del león.
El siguiente capitel nos introduce un sentimiento de angustioso respeto, vemos aparecer entre las garras delanteras de dos leones que confluyen en la misma cabeza a un hombrecillo de gruesos labios y enormes cavidades oculares que nos recuerda una amortajada figura cadavérica.

El tránsito de una riva a la otra pueda ser lo que han querido sugerir, pues en la parte contraria del capitel aparece un rostro humano bien definido surgiendo por encima de unos majestuosos ornamentos vegetales, cuál espíritu integrado en la esencia de la naturaleza.
.
.
El capitel central nos muestra una vez más la escena del forcejeo del hombre con el león, aquí el hombre iniciándose en el control de las fauces de la bestia, y en su anverso, el mono observando, esconde burlesco su verdadera identidad que oculta tras la jerga de los cofrades de obra. Patrón... es así como se hace?

.
Siguiendo por la galeria encontramos un capitel con una labra única y especial.
.
De manera ingenua pero clara han representado el cíclico paso de las estaciones bajo el mítico rapto de Proserpina.


En dos de sus caras aparecen esculpidos los protagonistas en la escena cumbre de su historia.
.
Proserpina con espigas de trigo que porta en su mano izquierda es arrastrada por los cabellos por Plutón, para ser llevada a reinar el mundo de los muertos.
.
En las restantes caras del capitel aparecen muy bien definidas las flores representativas de las estaciones de verano y primavera cuando Proserpina y su madre Ceres reinan en la tierra, mientras que en las caras correspondientes a las estaciones donde nada germina, se muestra con la carencia de elementos ornamentales, tan sólo la granada que fue ingerida por Proserpina nos recuerda que es fruto sagrado del gélido invierno.
.
Esta es la única representación de este mito en el románico peninsular que sepamos hasta el momento.
.
Y llegando al último capitel contemplamos un grupo de tres aves alimentándose de hojas de acanto, el aspecto trinitario de las aves se nutre con uno de los símbolos sagrados de la inmortalidad que es representado a menudo por ese tipo de hojas.
.
Nuestro paso por la galería interior nos muestra parte de un mensaje curiosamente esculpido, un mensaje creado para un ministerio interior pero que comulga con ideas extraídas del paganismo.
Un mensaje que es común en todas las tradiciones, a saber: experimentar el ciclo de vida y muerte es necesario para que el alma temple su acero.
.
.
Salud y románico