30 abril 2018

Enderezar lo caído





Según creen algunos estudiosos y como indica Alets Marat Torah en su "Cartografía de Lo Que Es", la imagen de la Virgen de Taüll muestra el momento del parto del Niño, la posición de los brazos y manos de la Virgen sugiere el momento en que lo está expulsando de su útero representado por la "uve" azul que forma el manto. Así como la posición de manos y brazos de la diablesa (con exacta posición que la Virgen) sugiere que está ayudando al crío a salir de su vientre.

Entre otras cosas, la iconografía tiene la propiedad de poder plasmar muchos momentos en una sóla escena y sus trazos, colores y formas pueden tener concordancia con las de otra imagen con la que aparentemente no guarda relación alguna. Sus características pueden observarse ontológicamente, es decir, se puede estudiar la consonancia que tienen entre sí los diferentes cuadros o elementos existentes aunque estén alejados tanto en tiempo como en espacio: El universal color rojo, por ejemplo, con el rojo de esa particular flor dibujada o la relación entre una escena y los elementos representados en ella, como, por ejemplo, Jesús convirtiendo el agua en vino y las tinajas, forma, color o número de ellas, entre otras cosas.

Salvando las distancias, podríamos compararlo con la gematria, que interpreta de forma simbólica las palabras a partir del valor numérico de sus letras y viceversa, siendo recíprocas las voces que tienen el mismo valor numérico aunque signifiquen cosas diferentes. Esa es una disciplina que aporta todo un mundo alternativo mucho más trascendente que el extrictamente literal y que no rechaza otras interpretaciones sino que las amplía.

En el caso de la representación de la diablesa de Cifuentes, hay una explicación bastante popular en la que se relata que por resentimiento y entuertos familiares, la comitente, irritada, podría haber propuesto representar de esa forma el nacimiento del rey Alfonso X. 



Utilizando el símil de la "gematria iconográfica" e insistiendo en que no se rechazan otras interpretaciones sino que las amplían, volvemos a la Virgen de Taüll para observar su retrato. Vemos al Niño "surgiendo del útero" levantado y enderezado, sentado en su falda (como es lo habitual). Está enderezado y levantado porque "tal como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre" y porque así nos cuenta la Tradición que debemos hacer nosotros para avanzar. 

Nacemos en el mundo de las formas que cual burlona cabecera en la que apoya la partera demoníaca sus pies, nos atrapa en él, invertidos sin darnos cuenta, igual que el hijo de la diablesa, imperfectos, desnudos y sin purificar. Ese es nuestro aspecto y nacemos con el cetro de nuestro poder que podemos utilizar para permanecer así o trascender. 

También nosotros debemos invertir nuestra posición, enderezar nuestra alma para poder ver con los ojos del espíritu y restablecer el conocimiento que perdimos al caer.



Dentro del ábside de Santa María de Taúll, en el punto central y más sagrado del templo se representa a la Madre pariendo a su hijo enderezado; en la arquivolta más exterior del templo de San Salvador de Cifuentes, en el mundo material y pecador, se representa a la madre pariendo a su hijo invertido. 

Foto: Eugenio Alarza


Entremos en el templo con pie firme y sobretodo, ENDEREZADOS.

Salud y románico

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