30 noviembre 2015

BÓREAS, nuestro protector románico




Todos sabemos que en la antigüedad los cuatro vientos eran considerados las divinidades que regían su voluntad sobre los fenómenos meteorológicos de la Tierra.

Estos vientos divinos fueron representados por poetas y artistas de diversas épocas. La figuración más popular de todas es la de mostrarlos como hombres con alas en la cabeza, los pies u otra parte de cuerpo para aludir a su aérea velocidad.

En el cristianismo, la figura del viento quedo asociado a la tercera persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, cuyo soplo vivifica todo aquello sobre lo que se posa:  "Ven desde los cuatro vientos, oh espíritu, y sopla sobre estos despojos para que vuelvan a la vida" (Ez.37,9).



Así pues, en la tradición cristiana, los vientos que soplan desde las cuatro esquinas de la tierra sugieren la omnipresencia perpetua del Espíritu Santo.

Pero esas cosas son de todos conocidas y tampoco es nuestro ánimo explicar nada sobre ellas, sino tan solo homenajear al componente que, desde el origen de nuestro grupo, nos ha acompañado siempre en forma de logo: Bóreas, el viento del norte.(1)




Bóreas: su nombre alternativo o latino era Septentrio, palabra derivada de septem triones, "siete bueyes", aludiendo a la constelación de la Osa Mayor. El vocablo Septentrio es también el origen de septentrional, sinónimo boreal que significa "del norte".



Su leyenda más importante nos relata cómo el violento y gélido viento del norte, Bóreas, descendía en su paso desde su morada en Tracia hasta Grecia. Allí, raptó a Oritía, una princesa ateniense con quién se desposó.

Con ella tuvo los mellizos alados Zetes y Calais, conocidos como los Boreádas que tuvieron una función vital en el rescate del rey Fineo de las garras de las Harpías, pues fueron los únicos que lograron alejar a los monstruos sin matarlos, como les había pedido la diosa Iris.

Los atenienses consideraban al viento del norte como un protector político. Cuando Atenas fue amenazada por Jerjes, la gente rezó a Bóreas, de quién se dice propició vientos huracanados que hundieron 400 barcos persas. Un suceso similar habia ocurrido doce años antes y Heródoto escribe: 

"...los atenienses están bastante seguros de que, al igual que Bóreas les había ayudado antes, igualmente era responsable de lo que ocurrió también en esta ocasión. Y cuando volvieron a casa construyeron al dios un altar junto al río Iliso". 




Bóreas daba su nombre a los legendarios hiperbóreos, pueblo mítico que habitaba en los confines de la tierra, tierra mágica y próspera, donde se vivía en la más absoluta felicidad y armonía. De ellos se decía que eran inmortales, además de ser descritos como dioses.

El dios Apolo conducía su carro hacia esta región para rejuvenecerse cada diecinueve años, es decir, el período empleado por las constelaciones para llevar a cabo una revolución completa.

Heracles también llegó a dicha zona durante el transcurso de uno de sus famosos Doce Trabajos: el de la captura de la cierva cirenea, que era tan veloz como para correr en el agua, tal cual, el mismo viento.




Sobre un saco de cuero conocido como "coriciana" cabalga nuestro Bóreas, testimonio de la costumbre de Eolo de encerrar en odres similares, a los vientos.

Sus alas en los tobillos y espalda son señal de aéreo y veloz movimiento y las tubas por las que sopla, el fuerte cauce de su hálito y emanación.

Por sernos siempre viento propicio, por ser padre de la legendaria Hiperbórea con la que seguimos identificándonos en este grupo, tierra mágica donde las haya, liberada del tiempo del mundo que goza de abierta felicidad y porque es el único elemento capaz de ahuyentar a las arpías con la violencia de su gélido aliento, símbolo del soplo del espíritu románico... éste sigue siendo nuestro protector y el evidente documento identificador del grupo Salud y Románico




 "Al compás del Boreas
rásguese la venda de tus ojos
y rómpanse todas las cadenas"
Pilar Quirosa-Cheyrouze

4 comentarios:

Thorongil Gilraenion dijo...



Muy inspirador. Felicidades, y gracias.

Baruk dijo...

A ti, por estar siempre ahí y dedicarnos parte de tu tiempo.

Un abrazo

pallaferro dijo...

"Por sernos siempre viento propicio, por ser padre de la legendaria Hiperbórea con la que seguimos identificándonos en este grupo, tierra mágica donde las haya, liberada del tiempo del mundo que goza de abierta felicidad y porque es el único elemento capaz de ahuyentar a las arpías con la violencia de su gélido aliento, símbolo del soplo del espíritu románico... éste sigue siendo nuestro protector y el evidente documento identificador del grupo Salud y Románico"

Este párrafo sintetiza, perfectamente, el porqué de nuestro Bóreas como logo identificativo de SaludyRománico. Perfecto! ;-)

chis dijo...

Que Boreas nos libere de la contaminación atmosférica y de la contaminación interior !

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