15 enero 2013

Yo soy ...uno de los SIETE



La imposta historiada del ábside exterior de la ermita oscense de Santiago de Agüero y uno de los magníficos capiteles del deambulatorio de la catedral de Santo Domingo de la Calzada, presentan un cuadro iconográfico de tan similar parecido, en plástica, temática y estilo que ha propiciado la infrecuente unanimidad, entre los expertos sobre la intervención de canteros escultores de aquel templo aragonés, como uno de los talleres que intervino también en la construcción de la catedral calceatense.

Pero no es esta precisamente la cuestión que nos ocupa en nuestro trabajo, sino la temática tan especial de dicha representación esculpida: 





La escenificación presenta, como escena principal, a un personaje desnudo, de edad adulta y grandes ojos abiertos, que aparece semitumbado, cubierto con una sabanilla de pliegues curvos dejando ver al descubierto su pierna izquierda. 

Apoya la mano en ese mismo muslo donde, pinzando con los dedos, sujeta unas pequeñas formas que nos recuerdan la hechura de la lombriz o la sanguijuela.








Asistido por dos ángeles, parece interactuar con el que por su indumentaria, abarca gran parte de nuestra atención: lleva túnica corta, bastón de marcha y curioso sombrero. 

Junto a ellos, una mujer de rostro complaciente observa la escena replegando sus manos entre sí como si sostuviera algo entre ellas, mientras en el lateral derecho se muestra a Dios que surge de una nube celeste que parece expulsar o recriminar con el dedo a un ser diablesco.







En un segundo tiempo de la representación aparece otro ángel, o mejor dicho, el mismo ángel, simétricamente representado vuelto de espaldas, que actúa hacía una mujer que porta un objeto ovoide.

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Es consenso generalmente aceptado, que dichas composiciones representan y relatan la historia de Job; más concretamente, el episodio bíblico que narra su estancia en el muladar.

Así, el anciano semidesnudo que yace tumbado sería Job y los elementos filiformes que recoge del muslo con la mano izquierda podrían ser los gusanos referidos en el pasaje bíblico ("me cubren la carne gusanos y costras" Job, 7,5). 





Sin embargo, tanto los ángeles, como la figura femenina central de Santo Domingo, que no tiene correspondencia con la de Agüero, y la misma de éste último que porta en su mano un objeto fusiforme, resultan elementos tan extraños al relato bíblico de Job que incluso ha llegado a propiciar que insignes académicos especializados en arte románico, se hayan pronunciado por entender que el escultor desconocía el texto bíblico que se quiso reproducir, limitándose a copiar escenas vistas en algún otro lugar, pero en retazos separados.(1)

Tal aserto resulta a nuestro juicio, de todo punto, desacertado, puesto que en el pasaje bíblico de Job, la figura de su esposa, no aparece en el momento de la sanación, sino únicamente en el acto de la recriminación: "Aún persistes en tu integridad? Maldice a Dios y muérete" (Job, 2-8), o, como mucho, ofreciendo el pan blanco adquirido al propio Satanás a cambio de su cabello (Testamento de Job. Apócrifo), y aún así, la curación de Job se produce por obra e intervención directa de Yahvé y sin intermediario celestial alguno (Epílogo)





Tampoco compartimos la sorprendente interpretación de Íñiguez Almech ni de Alvarez-Coca (2) que guiados, seguramente, por composiciones similares a la que alberga el templo de San Pedro en Covarrubias, opinan que se representa la resurrección de Jesús, levantado por dos ángeles por pies y cabeza en presencia de las mujeres, si bien para el primero de los autores, este desliz de la idea evangélica de la vuelta a la vida por sí mismo de Cristo, quedaría mitigado por la presencia del Padre que sale de entre las nubes, al tiempo que esbozaría la idea de la Trinidad (3)

No podemos concebir que en la mentalidad y amplísima formación de comitentes y maestro hubiera lugar para permitirse unos lapsus tan alejados del texto religioso, y menos aún si tenemos en cuenta la categoría eclesiástica del de Santo Domingo de la Calzada y la calidad y maestría del escultor que trabajó las piedras de Santiago de Agüero. 





Como algún autor apunta (4), y tal como hemos podido comprobar, ya un capitel de Santa Maria de la Dourade y otro de Saint-Étienne, ambos hoy en el Museo de los Agustinos en Toulousepresentan a un ángel en presencia de Job para confortarlo en sus padecimientos y tribulacionesA buen seguro, inspirado en "Las Morales" de San Gregorio, que fueran llevadas a Conques por el obispo pamplonés don Pedro de Roda, y que constituían un amplio examen sobre desenvolvimientos morales y místicos.


En todo caso, ello no justificaría la representación de la figura angelical simétrica de ambas iconografías y la aparición de la misteriosa mujer que porta la vasija.




Por eso, intentamos deshacer el nudo gordiano de su lectura e interpretación a través del elemento escultórico que consideramos más relevante de los escenarios iconográficos sometidos a estudio. Y éste no es, para nosotros, sino la figura alada simétrica que repiten imposta y capitel, porque en el arte románico, resulta raro e infrecuente ver, fuera de estas dos representaciones, a un ángel con gorro, bastón y túnica corta.

De todos los atributos que adornan la comprensión iconológica de las criaturas celestiales, tan solo puede atribuírsele el gorro y el bastón de marcha con el que subrayar la idea de patronazgo de los caminantes, al arcángel Rafael.




También una vasija o un pez (instrumento simbólico que comprende, en su forma, la representación del continente del remedio sanador). 

En la tradición judía Rafael curó el dolor de la circuncisión a Abraham. Así mismo, fue el ángel enviado por Dios a curar el muslo de Jacob, maltratado por Samael. Y también se asegura que le dio a Noé, después del diluvio, un apreciado "libro médico". 

En el Libro de Enoc es el santo ángel de los espíritus de los humanos, así como el encargado de curar todas las enfermedades y heridas de los hombres.

De otro lado, su propio nombre significa "medicina de Dios", pues procede del verbo hebreo raffadín, que significa curar. Rapha’el, o raphach, significa en hebreo "Dios cura" (el alma).





No nos cabe la menor duda que la figura alada que comparte espacio y postura similar en la imposta de Agüero y en el capitel de santo Domingo de la Calzada, es el arcángel Rafael, y que sepamos, ésta la primera vez que es representado en la historia del arte con esos atributos concretos.

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Y tras llegar a este punto, desbrozar su interpretación en la escena representada partiendo de la comúnmente aceptada como historia de Job, se nos muestra incoherente, pues en ningún versículo del citado texto bíblico aparece ni es referida su intervención.

Por el contrario, sí es conocida la intervención arcangélica en otro texto bíblico, el del Libro de Tobías (5,3-4), donde se relata la curación de Tobit (11, 6-9), la expulsión del demonio Asmodeo (8,1-4) así como el final de las desgracias de Sara, pues tal como el mismo ángel reconoce:"...Dios me envió para curarte a ti y a tu nuera Sara. 



...Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están delante de la gloria del Señor y tienen acceso a su presencia" (Tob.12, 14-15)





Ello podría contribuir a explicar la presencia en imposta y capitel de la postura y gesto de reprobación y expulsión de la figura diabólica y maligna (enfermedad, fisica o la espiritual, "lepra del alma") por Dios surgiendo de entre las nubes, y la de la mujer que porta en su mano la vasija fusiforme, mero instrumento de que se sirve el autor para resaltar el atributo de la vasija que contiene el remedio curativo del arcángel.





Porque tal objeto no es un huso con el que esté hilando, como hasta ahora ha venido siendo entendido y aceptado (5), sino una vasija, tal y como aparece en la exclusiva foto que ofrecemos. 




Y es que, la larga paciencia y la casual aparición del rayo solar que en aquella hora incidió breves momentos en el extremo del capitel de la girola de Santo Domingo de la Calzada, nos permitió acceder a la figura encastrada entre pilar y columna, desvelando, quizá por vez primera que sepamos,  su rostro, vestido y objeto portado en su mano.



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De lo hasta aquí expuesto, entendemos que el marco iconográfico expuesto en Santiago de Agüero y en Santo Domingo de la Calzada, NO permite afirmar que se trata de la representación de la historia de Job, como tampoco refiere la historia de Tobías. De hecho, no se sujeta a ninguno de los dos relatos bíblicos.

Pero lejos de entender que el maestro se limitó a copiar escenas sueltas vistas en retazos separados y que esculpió juntas en estos templos, creemos que encierran todo un compendio de sabiduría y profundidad inigualable, pues se presume en este trabajo no la reproducción de un texto sino la transmisión de un mensaje que emana de los dos episodios bíblicos que mezcla y confunde, intencionadamente, porque lo que pretende no es tanto contar una historia veterotestamentaria sino expresar un concepto, la misma idea que los impregna:

la recuperación de la salud perdida, la sanación (del alma) como acto complejo en que, junto a la intervención del remedio instrumental, requiere la intervención divina.






(1) SÁENZ RODRIGUEZ, Minerva: "Dos nuevos ejemplos escultóricos del tema de Job en el románico español".
(2) ALVAREZ-COCA, Mª.J: "La escultura románica en piedra en la Rioja Alta".
(3) ÍÑIGUEZ ALMECH, Francisco:"Sobre tallas románicas del siglo XII" y "Algunos ejemplos de la iconografía española del Camino de Peregrinos en el siglo XII".
(4) YARZA LUACES, Joaquín: "La escultura monumental de la Catedral Calceatense".
(5) YARZA LUACES, Joaquín, Op. citada.

         

16 comentarios:

Jan dijo...

Tengo la impresión de que este laborioso trabajo lo habéis disfrutado de forma especial y que el esfuerzo ha revertido ya en la merecida satisfacción.
Mi agradecimiento por tan interesante lectura y que sigáis ofreciendo muchas más.

juancar347 dijo...

Este tipo de entradas y argumentaciones son las que, bajo mi punto de vista, hacen especial este singular Arte, que es el románico. Coincido -si no globalmente en todo lo que se comenta, y no porque no esté de acuerdo, sino porque mis conocimientos son limitados- en muchas de las reflexiones mostradas, sobre todo en aquella que, basada, aparentemente, en lo que a priori puede parecer una nimiedad, nos introduce, como muy bien exponéis, en temáticas y reflexiones más profundas: los detalles. Y con esto, incido, a la vez, en algo que siempre he defendido: nada solía dejarse al capricho del azar y menos aún cuando se habla de templos y Maestros como los que aquí se exponen. Sí me quedan ciertas dudas,posiblemente intrascendentes, en cuanto a varios detalles: la función sanadora atribuída al arcángel Rafael, y dada su naturaleza, correspondería más al mundo 'sobrenatural' de los milagros, que al real de la praxis. Entonces, ¿por qué el recipiente (material)del personaje femenino, llámese o no, mujer de Lot que, se supone, contenía el remedio sanatorio?. Yendo aún más lejos, y desvariando, he de reconocerlo, se me ocurre pensar en la acción de las 'sanguijuelas': sangran, sangría, sangrial, sangreal...etc. También me llama bastante la atención, lo admito, las similitudes que parecen existir, a priori, entre las representaciones de este arcángel y otro personaje de los caminos no menos enigmático y, de alguna manera, coincidente con iglesias o santuarios donde se venera o se veneró en el pasado, a una Virgen Negra. Son posibilidades que a lo mejor no tienen nada que ver con el sentido de la entrada, pero que quizás puedan aportar alguna cosilla.
Por otra parte, no termino de estar de acuerdo con el tema de la resurrección, en el sentido de que la foto que ponéis (seguramente me equivoque), me parece más el paso posterior al descendimiento, donde volvemos a encontrarnos con la figura de otra mujer (Mª Magdalena?/mujeres y recipientes, envases, receptoras...) y el frasco o recipiente, previsiblemente de unguento que formaba parte de los ritos funerarios. En fin, con qué facilidad vuelan las posibilidades y con qué habilidad tratáis los temas.
Un abrazo

Baruk dijo...

Sí Jan, lo hemos disfrutado mucho, pero lo que hemos ido aprendiendo y descubriendo tras este tema, es tan sorprendente para nosotros, que estuvimos discutiendo si exponer todo el artículo completo o como con los antibióticos, alternar las dosis.

Al final, decidimos dividir el tema y presentar, exclusivamente, al arcángel Rafael con sus atributos adquiridos, que de seguro, es la primera vez que su identidad aparece representada en la historia del arte de esta forma, y ya solo por eso, merece la pena el homenaje.

(Insto, por fa, a que alguien nos ayude a encontrar otra anterior representación de dicho arcángel con sombrero, bastón y túnica de caminante, pero de Rafael, NO de otro personaje mitológico anterior, que las hay. Gracias)

Baruk dijo...

Juanqui, tu instinto coincide con el nuestro.

Esto es solo la punta del iceberg de un tema que ha movido los cimientos de la tierra, de mi tierra, vamos.

En pocos días te presentamos a nuestro santo preferido, don Roque, a su perro (sin rabo), a las sanguijuelas mencionadas y a la mujer-recipiente del rito funerario.

Te va a encantarrrrrrrrrr

*

fra miquel dijo...

Bravo, bravo, bravísimo! :o)
M'ha agradat molt i ho trobo molt interessant
A l'espera quedo de l'entrada sobre St. Roque
Abraçada

Baruk dijo...

Gràcies fra, ens emociona el teu entusiasme.

Ara a per Sant Roc!!

Tons
*

Pilar Moreno Wallace dijo...

¡Fantástico! Estuve en Santo Domingo de la Calzada cuando hice el Camino y visité la Catedral; cuánto me hubiera gustado saber todo esto. Interesante todo. Verdaderamente es asombroso lo que el arte nos cuenta. Pero hay que saber observar y esto lo sabes hacer estupendamente.

Un abrazo.

chis dijo...

Es impresionante el proceso de recogida, relación y análisis iconográfico que contiene esta novedosa e interesante entrada que me permite aprender disfrutando.
Gracias por compartirla

Ray dijo...

Me encanta la forma tan educada y convincente con la que hacéis temblar los "pilares de la tierra"... Estéis o no en lo cierto, todo lo que sea plantear nuevas visiones da más vida a cualquier arte, y por ello me parece no solo el homenaje a un ángel, sino también a los creadores de esos relieves.
Gracias por compartir.

Syr dijo...

Observar (Pilar), recoger,relacionar y analizar (Chis), para intentar exponer convincentemente (Ray). Efectivamente, amigos, así podría describirse el proceso de este trabajo que comenzamos a finales del pasado julio. Observamos que era uno de los temas más ampliamente tratado en publicaciones y tesis doctorales; recogimos todos los datos y los intentamos relacionar con los pasajes de Job y alguno de Tobías con los que se los atribuía. Analizamos, visitamos, fotografiamos y volvimos a repetir visitas a los cuatro focos donde se encuentra ( Agüero,Santo Domingo, Pamplona y Toulouse)y concluímos que lo escrito no nos convencía. Hablan de Job y nos encontramos a un hombre de "buen ver", sin llagas ni pústulas ( excepto en Pamplona), ni amigos que recriminan y con una mujer, Sitidós, que nunca estuvo en escena de un muladar que dicen y que aquí se representa con ondas ( no como en Pamplona que sí parecen "moñigas") y un ángel curiosamente ataviado y repetido simétricamente del que afirman son dos ángeles. Otros hablan de Tobías porque creen ver a Asmodeo expulsado por dios, pero la curación aquí es con sanguijuelas y en el muslo y no la ceguera de ojos que los tiene abiertos. La nitidez de las fotos nos convenció del mismo ángel y de la misma mujer (hasta ahora desconocida por estar encastrada)portadora no de un huso, sino de la vasija de donde el angel extrae las sanguijuelas que aplica. Tras disfrutar mucho y discutir más, intentamos exponer lo que para nosotros es indudable: Que nadie había reparado en que ese ángel es el arcángel sanador San Rafael y su primera y única manifestación románica que sepamos, y que la historia representada no es ni la de Job ni la de Tobías, sino la mezcla de pasajes para elaborar un concepto, un claro mensaje. ¿ Y a vosotros, os convence esto?. Gracias, amigos por vuestro comentarios. Salud y románico.

tiogilito dijo...

Muy interesante trabajo. Veo plausible desmontar la idea de Job, pero el episodio de Tobias -que me encanta por su mensaje judío para advertir que el casorio no es para el ñaka-ñaka y de ahí las "noches de Tobias"-suele venir aderezado con la presencia del pez. Si se pretende resaltar la figura del arcángel, que la veo posible, falta identificar claramente el episodio y no parece lógico haber fusionado dos. Quizás no haya que pensar en gusanos sobre la pierna...La verdad es que haceis darle al coco a los lectores que es una barbaridad. Iremos a la busca de ese Rafael vestido de peregrino. Gracias por cuestionar con fotos estupendas.

tiogilito dijo...

Me repito. Hay un episodio en la historia de Rafael, por el cual, cuando el rey Salomón pide ayuda a Dios para elevar su templo, le envía al arcángel Rafael que le entrega un anillo con el pentágono, y mediante él logra someter a una legión de demonios que encierra en un tarro (¿el que lleva la dama?) y que luego libera para que trabajen en el templo.No sé si es pista o nos despista.

Syr dijo...

Era de suponer que a un fanático del románico y empedernido buscador del intramensaje de sus iconografías, este tema no le pasaría desapercibido. Efectivamente, Fernando, el gran tema, el debate de fondo de este artículo era exponer la primicia de la presencia, hasta ahora desapercibida, de la representación de San Rafael en nuestro románico patrio. Posteriormente vinieron los "daños colaterales". Una vez que con la foto de la figura encastrada podemos identificar la mujer y el objeto que porta, es fácil comprender la lectura - de izquierda a derecha- de dos fotogramas del mismo episodio en imposta de Agüero y capitel de la girola calceatense. Y son dos momentos del mismo plano porque el autor se encarga de dejar claro que es el mismo ángel el que solicita a la misma mujer el objeto que porta para, seguidamente, mostrarnos el otro momento en que el ángel ofrece a la figura semitumbada una figura filiforme que éste coge y acepta con la derecha y aplica al muslo con la izquierda mientras la mujer - ya sin vasija- los observa.
Sabes, Fernando, que estas iconografías han sido aceptadas como la representación de Job, pero ¿ cómo explicar la presencia de Rafael, o de Sisidós si cuando se produce la sanción de su esposo ya estaba muerta?¿ Cómo prescindiría un relato de Job del episodio de sus tres amigos?. Pero tampoco es Tobías porque no cura la ceguera, no hay pez, Asmodeo no es expulsado por dios, sino por Sara con el humo de la hiel (sahumar) y porque el error era considerar que la mujer portaba no una vasija sino un huso que se asociaba al tiempo en que Ana, mujer de Tobit, hubo de trabajar en casas ajenas hilando y cosiendo.
Creo que es, sencillamente, la alegoría de la sanación (del alma), el médico radiante encargado de las enfermedades y heridas de los hijos de dios (Enoc, 20)que cumple el mandato divino, propiciando o acelarando lo que irremediablemente está por suceder, ofreciendo la "receta" completa para derrotar al mal eligiendo elementos terrestres (gusanos o sanguijuela, remedio muy común en la medicina de la época) acorde con la apariencia y comportamiento humano que el arcángel ha elegido para manifestarse y que podría pretender ensalzar el otro recurso curativo intangible usado en la normativa religiosa de la época, como era la oración.

Salud y románico.

Salud y románico dijo...

Minerva Sáenz Rodriguez, es Doctora del Arte por la Universidad de la Rioja y una de las mayores expertas de la Rioja en arte medieval. Sus trabajos " Dos nuevos ejemplos escultóricos del tema de Job en el románico español: Santo Domingo de la Calzada y Agüero" y "La imagen de la mujer en la escultura monumental románica de la Rioja", son referente obligado en el tema que afecta a esta nuestra entrada.
Por todo ello, y por su exquisita y amable consideración, Salud y románico se honra y onorgullece que, una especialista de su talla, nacionalmente reconocida, haya tenido a bien dirigirnos estas consideraciones que transcribimos textualmente:
"Hola Manuel,
La fotografía es ciertamente interesante, pues hasta ahora no habíamos podido ver a la mujer por completo. Ya habrás podido comprobar lo difícil que es hacer fotos de la escultura calceatense, así que gracias por haberlo conseguido.
El artículo también es interesante, todo está muy bien escrito y razonado. El análisis de las incongruencias de esa iconografía es correcto y la interpretación de ese ángel como el arcángel Rafael, me parece totalmente posible, como mensajero de Dios ante Job. El problema es que, tal y como afirmáis, hay cosas que no coinciden ni con la historia de Job ni con la de Tobías (en la que también pensé al estudiar ese capitel hace años), y por tanto, la interpretación final del mensaje me parece un poco arriesgada, pero ciertamente todo lo es al intentar buscar un significado a la iconografía románica, y si no, que me lo digan a mí, pues soy perfectamente consciente de lo arriesgado de algunas de mis interpretaciones. Lo que se me hace extraño es la mujer llevando la medicina y entregándosela al arcángel; sin embargo, me parece un gran acierto el interpretar a la mujer y al arcángel como los mismos personajes pero en dos momentos distintos de la escena.
Ahora pienso que seguramente el artista, en un edificio de la importancia de éste, realizaría su obra no siguiendo su intuición sino siguiendo las indicaciones precisas de sus superiores, el cabildo de la catedral o quien fuera.
Sea cual sea la interpretación correcta (eso probablemente nunca lo sabremos), os felicito por vuestro trabajo y me gustaría que me dierais todos los datos posibles por si lo tuviera que citar...".

Agradecemos muy sinceramente sus valiosas apreciaciomnes.

tiogilito dijo...

Bien,amigos.Enhorabuena. Me alegro por lo expresado por Minerva, de quien todos tenemos algún trabajo en nuestros archivos, y por vosotros, por ese privilegio de haber tomado la foto adecuada y luego documentarlo y lanzar hipótesis razonables. Por esa razón me animaba siempre García Guinea a aprovechar los materiales modernos de que disponemos para avanzar en el estudio del románico donde hay todavía mucho por descubrir y reinterpretar. No dar todo por sentado y hacerse preguntas.
Y gracias a los grandes popes del románico -Minerva, Esperanza,etc- por compartir con nosotros.

tiogilito dijo...

Buscando el paliotto de Salerno,en un trabajo sobre las representaciones de la Huida a Egipto,la autora Patricia Grau-Dieckmann habla del arcángel Rafael, angel médico y patrono de los viajeros.Sus atributos como protector de los peregrinos son la capa de viaje,las sandalias y el cayado.Su nombre significa "Dios ha curado" pues se le asocia con sanaciones como las de Tobit y Abraham, a quien evitó el dolor producido durante su circuncisión.De acuerdo con Enoc 1 está al frente de los espíritus del hombre y por ello fué uno de los tres encargados de envolver con lienzos el cuerpo del primer hombre, ungiendo a Adán con aceites aromáticos para sepultarlo. Rafael fué también quien evitó el dolor a Jesús en su circuncisión.
Bueeeno, ya sabemos que los bichos en la pierna no son sanguijuelas...es un prepucio,je,je.

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