Como apuntábamos en anterior artículo (Edad de Oro y Fin de los Tiempos en Jaca), en el capitel de las Profecías que formaba parte del antiguo claustro de la Catedral de Jaca se encuentran esculpidos Virgilio y la Sibila, como sendos vaticinadores mesiánicos.
Su presencia ahí podría resultar algo insólito, puesto que los grandes expertos descifradores del románico nunca antes han mencionado la existencia de representaciones que incluyeran ambos personajes en el románico temprano, ni en capiteles ni elementos parecidos.
Deberse su aparición en Jaca en ocasión concreta también extrañaría, porque lo que sí sabemos es que las escenas iconográficas más burdas o aisladas sólo se dan en lugares humildes donde el dinero no llega para pagar un escultor experimentado. Pero si se trata de talleres altamente especializados al servicio de una teología dominante, como fue la agustiniana, el programa iconográfico no es único, se repite y repite, porque así lo marcan su proyecto doctrinal y sus cuadernos de taller, que pasaban de maestros a aprendices, repitiendo el mismo esquema, la misma idea y el mismo planteamiento allí donde vayan.
Así que sí, esta única aparición sería extraña. A no ser que hubieran otras representaciones desaparecidas junto al desmantelado claustro románico y estén dispersas, enterradas o incorporadas como material de construcción en algún lugar profano.
Por fortuna, algunos de los devastados capiteles pervivieron y permanecen para deleite del Museo Diocesano de Jaca, en las estancias y galerías que rodean el actual claustro barroco de su catedral.
Junto a la puerta de acceso de la Sala Capitular de la Catedral, actualmente integrada en el Museo Diocesano, se encuentra uno de esos capiteles supervivientes presuntamente esculpido por el maestro Esteban, cuya sinopsis es demasiado coincidente con el capitel de la Profecía para no tenerlo en consideración.
Y es ahí donde nos percatamos que vuelven a figurar juntos Virgilio y la Sibila lo que resulta sugerente, muy relevante y para nada extraño, si tenemos en cuenta lo reiterativas que eran las escuelas-taller con esas escenas ideográficas y sus imágenes derivadas.
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| Capitel de las Profecías. Antiguo claustro de la Catedral. Jaca |
No obstante, aunque no es de tan exquisita labra como el anterior, su estilo, la técnica y su concepción, pertenecen a la misma escuela: la consulta oracular se encuentra en el centro junto a las cabezas de los fieros fetiches protectores y testificando el suceso, Virgilio y la Sibila, a cada lado del capitel. Curiosamente todos los personajes escenificados formaban parte de la tradición pagana antes de ser "cristianizados".
Por supuesto no podemos vincular la misma enseñanza a ambos capiteles, pues las representaciones de este último son más generalizadas y carece de la simbología concreta del primero, lo que hace sospechar que quizá formase narrativa con algún capitel desaparecido que, de existir, corroboraría o definiría mejor la historia.
Virgilio y la Sibila con sus escrituras en el capitel de la Sala Capitular,
ataviados con el manto clásico que evoca su procedencia pagana.
A este capitel le llamamos "del Oráculo" para diferenciarlo del "de la Profecía"
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Consulta oracular en ambos capiteles. |
Sea como fuera, la figura de Virgilio y los oráculos sibilinos estaban a la orden del día en el románico del taller de nuestro admirado maestro de Jaca que, al esculpir a Virgilio en ese capitel de las Profecías, creó un precedente iconográfico que tuvo posterior sucesión en las figuraciones de talleres afines, bajo otros maestros y otros perfiles artísticos.
La Sibila y Virgilio en el Pórtico de la Gloria:
Posteriormente, pero correligionario del jaqués, se encuentran esculpidas por el maestro Mateo y su taller en el Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago, las figuraciones de Virgilio y la Sibila sujetando sus vaticinios, formando parte del Ordo Prophetarum en el contexto de la venida de Cristo, simbolizando el testimonio del mundo grecorromano antiguo sobre el advenimiento del Mesías.
Aunque ochocientos kilómetros separa el mismo ciclo narrativo de un maestro a otro, la conexión artística del taller compostelano con el jaqués es indiscutible, tanto sus directrices como su técnica convergen en un mismo origen. Ya no porque lo digan los expertos, sino porque a la vista de los siguientes ejemplos esculpidos nadie duda de su estrecho contacto y de su parentesco directo.
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| Tallas de la Puerta Francígena de la Catedral de Santiago de Compostela (1101-1111) |
Como no se conoce su verdadero nombre, a este autor lo etiquetaron como "maestro de las columna entorchadas", siendo uno de los escultores del románico temprano en la Catedral de Santiago de Compostela.
La comparativa de sus creaciones con las del capitel de las Profecías de Jaca son muy coincidentes:
Su vínculo es tan innegable que grita y todo. Los elementos identificativos siguen el mismo patrón, la misma posición de brazos y manos, el mismo acabado en los frutos y la misma cesta sin asa. Un mismo manual de esbozo y el mismo adn en el alma.
Salud y románico









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