01 abril 2014

Las octavas del alma


Hace varios años, visitando La Seu Vella de Lleida junto al resto de la peña carolingia, proclamamos, de forma propia y en pequeño comité, como el más especial de los capiteles de ese lugar, uno donde aparecen figurados tres personajes que sujetan una gran rueda decorada, mientras a su lado, una cuarta figura toca la viola de arco.



Ya sea por la escena en sí o por sus curiosos detalles, parece que no fuimos los únicos en pensar que ese capitel era un poquito más especial que los demás. En nuestra última visita a la Seu vimos que ya han empezado a comercializar souvenirs turísticos con la imagen de esa pieza concreta. No hay duda que se trata de un capitel inspirador, a dichas empresas les inspira un entusiasmo puramente económico y en cuanto a nosotros, un entusiasmo totalmente enigmático.

Hemos ojeado catálogos y vinculaciones informativas sobre las imágenes escultóricas del interior de esta Catedral (1), encontrando para dicha escena esta explicación: "atlante llevando la vuelta celeste sobre sus espaldas". No mencionan a los dos compañeros que de pie, sujetan asimismo la "vuelta", ni al barbudo músico que sentado los acompaña y mucho menos se habla ya, sobre esos misteriosos detalles que, alternados, se encuentran en los orificios que circunscriben el núcleo de la rueda.

Sinceramente, nos aportó mucho más el comentario que de ello hizo nuestro amigo Chis cuando presentamos el interrogante en el foro románico (2):"Llama la atención la excentricidad de la pentalfa. Excentricidad que no sería tal si hubiera un motivo esculpido en el círculo en el que mete la mano ese personaje a nuestra derecha. Salvo que esa mano metida en ese círculo sea precisamente el motivo que se pretenda representar. A mi me sugeriría un crismón muy 'sui generis' y nada cristológico ni trinitario. Dejémoslo en un crismón-rosetón, presentado por dos a modo de ángeles secularizados y un atlas sosteniéndolo"






En efecto, el de Chis es un razonamiento que compartimos hoy igual que ayer y, aunque sus portadores sean secularizados, tanto el concepto de crismón, como el de rosetón o rueda, implica la idea del circulo, símbolo de lo eterno, lo perfecto y lo armonioso. 

Según Alkaest, otro amigo nuestro y experto en estas materias, el sentido cósmico de la rueda o rosetón "se expresa mediante la inclusión de estrellas, el creciente lunar, poliskeles, entrelazos, etc. Elementos que, por otra parte, delatan cuan hundidas se hallan las raíces románicas en la Antigua Religión". (3)

Por otro lado, a causa de permanecer sujetos a esta esfera mortal, soportamos, como alevines de atlantes con imposibilidad de escapar, todo el peso que este concepto de movimiento rotatorio nos aporta, la fluctuación y la inestabilidad a la que está supeditada nuestra condición humana y el sometimiento a las variaciones de esta "Rueda de la Fortuna". 


****



Observando los tres rosetones de parecidas dimensiones que iluminan el interior de la nave, dos a cada lado del brazo transversal y otro al final de la nave principal, vemos, que éste último, encarado precisamente con la zona de nuestro capitel, posee una sospechosa y coincidente exactitud en la disposición de su espacio interior.

Como si de un modelo a escala reducida se tratara, el rosetón que nos muestran en el capitel es un pequeño reflejo del rosetón que se encuentra a los pies de la nave.




Motivados aún más por esta evidente coincidencia, reparamos que el pequeño rosetón desarrolla sus características en clave de ocho: cada parte del doble anillo exterior se halla fragmentado en ocho sectores iguales, encima de los cuales aparecen perfectamente centrados ocho agujeros que se alternan entre ocupados y vacíos, el anillo interior esta formado por ocho arcos de columnas que reposan en el núcleo formado por las ocho elípticas enlazadas.

El ocho, cuya clave simbólica, entre otras, es la unión de las dos esferas y el equilibrio entre ellas: la del mundo material y la del mundo espiritual.


Las octavas del alma:



Los sabios de la Escuela Pitagórica fueron particularmente sensibles a los encantos sonoros de la música audible, y a la estructura racional de la ciencia musical.

Las enseñanzas de Pitágoras incluían la aritmética y la música en forma conjunta. La aritmética permitía la comprensión del universo físico y espiritual, en tanto que la música era un ejemplo de la armonía universal.

Por esta razón consideraron a la música como el más perfecto ejemplo del principio abstracto de la armonía, y como el más adecuado bálsamo para los males del cuerpo y para las dolencias del alma.

En el Timeo aprendemos que el Demiurgo creó una sustancia llamada "alma-del-mundo", y la insertó en el centro del cuerpo humano:


Entonces dividió esta sustancia anímica de acuerdo a las razones de tres intervalos musicales consonantes, el alma se cortó en dos partes que se ligaron una alrededor de la otra formando los círculos de lo Mismo (esfera de lo inmóvil o estrellas fijas ) y lo Diverso (esfera del movimiento temporal o de los planetas). Entonces lo Diverso siguió dividiéndose en tiras más estrechas y ordenándose de acuerdo a unas concretas progresiones aritméticas.

Empapando todo el cosmos, "el alma" conectaba la esfera física con la eterna, estando "fundida por todas partes desde el centro hacia la circunferencia del cielo" y dando parte en "razón y armonía" o dicho de otra forma del "orden cósmico musical". El alma humana participando también del alma mundi, debe por tanto regularse de acuerdo a las mismas proporciones.

El diagrama muestra las órbitas de los planetas como se ven desde la tierra. 
El sistema de Ptolomeo, que precedió a los pitagóricos, trataba de explicar esto.(4)



Sí la teoría neoplatónica sobre el microcosmos y macrocosmos considera que los mismos patrones son producidos en todos los niveles, desde la escala más pequeña a la escala más grande, podríamos ejemplificar cuando hablamos sobre el alma humana, como pequeño rosetón que es, si el hombre trabaja ordenando y armonizando todos sus elementos, tanto externos como internos, podrá constituir su alma como la ventana circular del hombre-templo por la que la iluminación llegara a su interior.

Sea como fuere, queremos intuir que la escena de este capitel está personalizando un acto concreto, quizá la conmemoración o presentación de un elemento arquitectónico cuya creación exige una gran maestría técnica y simbólica por parte de sus constructores, un complicado encaje de piedra que guarda en su estructura todo un tratado filosófico y místico: el rosetón, la abertura por donde entra la luz de la divinidad dadora de vida.





En cuanto a su análogo, el gran rosetón a los pies de la nave, parece ser que en su tiempo estaba decorado con una vidriera policromada donde había reflejado otro gran maestro constructor, en ella se representaba nada más ni nada menos que la escena del Rey Salomón construyendo el templo de Jerusalén. (5)




"Ay!, levantad los ojos a aquesta celestial esfera;
burlareis los antojos de aquesta vida lisonjera
con cuanto teme y cuanto espera"
 (Fray Luis de León)





Salud y románico

7 comentarios:

Ray dijo...

"...Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.

Ve cómo el gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado
.

Y como está compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía..."

Es una parte de la "Oda a Salinas", que me ha venido enseguida a la mente al leer vuestro artículo. ¡Y que alucinante cuando encuentro que son otros versos de Fray Luis los que lo cierran!

He disfrutando mucho con esta "rueda" de interpretaciones, empezando por la de Chis. Gracias de todo corazón por seguir dando Luz al románico.

juancar347 dijo...

Comento poco menos que como compromiso, porque la verdad, pocas opciones dejáis con vuestras alusiones e interpretaciones. Dejando aparte la extraordinaria belleza de este capitel (puedo entender perfectamente los motivos pecunarios de su reproducción y venta), quizás, aunque sólo sea por el simple placer de especular -con todo el respeto, desde luego-, haya que mirar otras alternativas. Y en base a ello, propongo, -ya que me veo incapaz de añadir nada a lo comentado-, cambiar conceptos por un momento, y sopesar la cuestión de la rueda, por ejemplo, imaginándola como una mesa; pongamos, entre las mesas famosas, incluida la de Salomón, por ejemplo la Mesa o Tabla de Allah, de la que nos habla la Sura 85 del Corán, que a la vez sería espejo donde se reflejaría toda la Sabiduría (me vienen a la memoria las pinturas de la cabecera de la iglesia de la Virgen del Rivero, en San Esteban de Gormaz, conformadas por un curioso Pantocrátor, donde precisamente Cristo o tal vez Dios, por su apariencia, porta un curioso disco en su mano que bien pudiera ser un espejo) ; la mesa en la que aparecen diferentes utensilios y en la que 'trabaja' el Mago del Tarot, que a la vez, y simbólicamente hablando, también es otra forma de transformación. Incluso podríamos ver en ella, -si tenemos en cuenta que la estrella de cinco puntas también es un símbolo asociado a la figura de la Virgen y que prácticamente todas las catedrales estaban dedicadas a su figura-,una especie de astrolabio medieval que determinaría y remarcaría, entre otras, la constelación de Virgo...De cualquier forma, creo que al menos, todos tenemos una cosa muy clara: que se trata de un capitel realmente excepcional.
Un abrazo

Baruk dijo...

Sí, será que tu inspiración esta más cercana de lo que crees al espíritu de estos dos grandes humanistas. Gracias por traerte a ti, Ray y por traer poesía a este blog. Por otra parte decirte que Chis es un genio, pero aún no lo sabe.

***

Juanqui! es que nos encanta que nos expliques tus ideas, claro que son muy interesantes estas opiniones. No habíamos pensado en una mesa y mira por donde? Dices que esa pintura de Dios sujetando un posible espejo esta en San Esteban de Gormaz? Pues quizá que estas vacaciones nos pasemos por ahí, creo que sí!!

Gracias y besines

KALMA dijo...

Hola! Pues yo sí que no tengo nada que añadir, pero lo que se dice nada de nada salvo que es fantástico y que vuestra entrada de una grata forma me ha hecho rodar y rodar, para continuar con los comentarios y mirar que algo sabía de una rueda, pero nunca imaginé que rodase tanto.
Bueno, como tengo la foto fresca de la que habla Juan Carlos, de la Iglesia de la Virgen de Rivero, aprovecho el email románico de ayer y os la mando, para mí que más que un disco en la mano, desde mi visión de no tener ni idea, tiene un sol rojo y encrespado sobre la cabeza, parece el sol del infierno por la forma y color o, por mi reciente y fugaz visita a Almería, parece un "espeluznao", en fin, que os la mando.
Besotes.

Rubén Oliver dijo...

Qué jodíos...con todo el cariño eh...

Jan dijo...

Baruk, me comentabas hace poco tiempo sobre cierta "sincronía" en los temas que abordamos, algo que esta entrada y la que publiqué unos días antes parece corroborar. Allí comenzaba con una cita de Peter Sterry sobre la armonía universal que te ha gustado especialmente y que tanto en común tiene con lo aquí tratado. De este mismo autor te dejo otras citas que me parece casan muy bien con vuestras apreciaciones:

"Todas las cosas, en cuanto están situadas en un conjunto, tienen su parte en el Consorcio Universal. (...) Cada parte está ligada al conjunto y a todas las demás partes, por relaciones mutuas y esenciales. En virtud de estas relaciones, todas las distintas proporciones, de todas las partes del conjunto, se encuentran en todas y cada una de las partes, colmándolas y envolviéndolas en las ricas vestiduras de la Armonía Universal"
"Mira la cadena dorada, mira el orden de los preciosos eslabones, mira cómo en un hermoso círculo el principio está unido con el fin".

chis dijo...

Poco que añadir a esta interesante entrada , que veo con retraso, sobre este excepcional capitel.
Sólo que el cariño que se me profesa me hace decir cosas que, pese al decir de Baruk , están más próximas de la "esfera celeste" que de mi capacidad autónoma de análisis.
Y que el crismón de San Pedro el Viejo de Huesca que también mostráis tiene también para mí una significación muy especial: allí mis ojos de adolescente se abrieron al románico, que ahora gracias a vosotros veo con otra perspectiva.
Que sigamos mejorando nuestra visión del románico y de todo lo que nos rodea
Un abrazo, en especial a Syr

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