2. La caída de los ídolos de barro
Lo que narraremos ahora es un ejemplo de como vivimos inmersos en la dictadura de la mediocridad humana:
Como apuntábamos arriba, era nuestra voluntad comunicar estos hallazgos lo antes posible y promover la declaración de esta ermita como Bien de Interés Cultural. Así que unos días más tarde y a la atención del Director General del Departamento de Cultura de la Generalitat, registramos el documento correspondiente aportando fotografías, planos y completas descripciones de la iglesia y del lugar.
Cumplido este trámite fue cuando narramos en nuestros blogs la historia del hallazgo siempre con la precaución de no revelar el lugar donde se situaba la ermita. A raíz de ello contactaron con nosotros la prensa, algunos de los responsables del Museo de Lleida y también del Centre de Restauración de Bens Mobles de la Generalitat.
Entusiasmados por el interés que mostraban por nosotros gente que considerábamos grandes profesionales, no dudamos en responder a su demanda. Resultó que no éramos nosotros quienes les importábamos, sino que querían saber el dónde, el cómo y el por qué. Tras aclararles que todo eso lo tenían en el informe que habíamos presentado días antes en su sede, se disculparon por su precipitada amonestación y acordamos encontrarnos el día de la visita institucional para acompañarlos, mostrarles el lugar y poder verlos en acción. Y así, al cabo de unas semanas llegó el día señalado y como tal, lo informamos a la prensa que publicó la noticia del evento.

No nos importaba madrugar, ni el largo desplazamiento en coche, ni las dos agotadoras horas de cuesta subiendo a pie hasta el lugar donde nos habíamos citado con ellos.
Todo eso era hasta agradable, porque vivíamos la ilusión de disfrutar un día fantástico ejerciendo de guías de lo que creíamos, eran unos grandes profesionales que, a buen seguro, se emocionarían tanto como nosotros de encontrar esas pinturas del s.XII desconocidas hasta el momento.
Tras esperarlos una media hora empezaron a llegar varios vehículos todoterreno que aparcaron uno tras otro en el lugar acordado. Nos encaminarnos hacía ellos y cual sería nuestra sorpresa al no recibir saludo ni palabra alguna de nadie de los que iban descendiendo de sus vehículos. Representantes eclesiásticos y del obispado, conservadores del museo de Lleida, del departamento de Patrimonio de la Generalitat, de varias asociaciones culturales de la zona, la agencia catalana de noticias, la televisión catalana TV3 e incluso el pastor cuyas ovejas pastaban en la zona. De la treintena larga de personas que llegaron tan solo tres o cuatro de ellos respondieron a nuestro saludo cordialmente. La frialdad e indiferencia del resto nos dejó desorientados y nos invadió el sentimiento de que nuestra presencia era una molestia.
Prescindiendo totalmente de nuestro grupo emprendieron rápidamente camino hacía la iglesia de Sant Pere d'Espills, creyendo erróneamente, que se trataba de aquella. Nos sorprendió que ni ellos ni los guías de la zona que los acompañaban, supieran descifrar el mapa con las precisas indicaciones registradas en el documento que les entregamos. Al ver que marchaban errados fue nuestra reacción instintiva advertirles que no se trataba de ese templo y que la dirección era hacia otro lado. Fue solo entonces que cambiaron el rumbo y no tuvieron más remedio que seguirnos hasta el lugar correcto.
La pequeña ermita se lleno poco después de gente que se apiñaba para entrar y que se turnaban en trepar hasta la abertura del agujero para entrar en el ábside.
Hacía muchísimos años que las pinturas no eran contempladas por tantos ojos a la vez, ojos profesionales, religiosos y profanos, aunque pocos de emocionados. Tras sacar un montón de fotos, tomar apuntes y rumorear entre ellos, nos ordenaron salir de la iglesia para tenerla en exclusiva y dar entrada a la filmación de la noticia que ofrecerían por televisión.
Se escenificó una actuación de cata de muestras y de estabilización de las pinturas, se entrevistó a funcionarios, a responsables de Patrimonio y al mismo pastor que aturdido no acababa de entender a que se debía tanto ajetreo. Pero en absoluto consideraron importante que pudiéramos exponer nuestra historia.
La comisionada de Patrimonio reveló el nombre y la localización de la iglesia y optó por dar mucha publicidad al Arxivo Gavín, corporación con la que tienen mucha afinidad y que tenía en custodia unas escuetas imágenes de la orante fotografiadas muchos años atrás cuando ignorante de la extrema importancia que tenían le pasaron totalmente desapercibidas. No así ese mismo día que reclamaba para sí el descubrimiento de las pinturas y que, sin mérito personal alguno, también fue entrevistado por la televisión catalana. Pero, repetimos, nadie se dignó a interesarse por ninguno de nosotros ni a nombrar nuestro grupo románico, algo que popularmente se conoce con el apodo de ninguneo.
Una vez terminado el rodaje y todas las entrevistas posibles los visitantes fueron volviendo paulatinamente a sus vehículos. Fue entonces cuando los responsables de Patrimonio tuvieron a bien decirnos unas palabras congraciadoras. Comentaron que eran unas pinturas magníficas, que les habíamos ofrecido un bombón y que por descontado solicitarían medios para su protección y restauración. Algunos de ellos, quizá más profesionales, tenían ese brillo en los ojos de emoción contenida. La actuación más inmediata sería cubrir el tejado y poner una puerta cerrada para evitar posibles actos de vandalismo. Se despidieron de nosotros garantizando que estaríamos al corriente de los avances.
Pero el mutismo absoluto volvió a extenderse después de aquello y las actuaciones prometidas no llegaron a producirse. Nos vimos inmersos en la paradoja de ver que la misma administración que nos pidió celosamente no revelar la situación de las pinturas, las hizo públicas en la visita oficial para volver, tras aquélla, a dejarlas en el absoluto abandono en que se encuentran a día de hoy. Por descontado que nadie nos llamó para dar la menor explicación del porqué.
Gracias a nuestras indagaciones efectuadas entre contactos y conocidos de la comarca conseguimos descubrir un relevante dato:
El problema real que tuvieron estas instituciones gubernamentales es que dieron por hecho que la ermita pertenecía al obispado y por tanto actuaron como si fuera de su propiedad, ordenando, dirigiendo, maliciando de nuestro hallazgo y queriendo atribuirse la notoriedad de la primicia. Pero enseguida descubrieron su dura realidad, y es que esa iglesia es de propiedad privada y no tienen, ni parece que van a tener por el momento, ningún poder legal sobre ella, puesto que no han conseguido convencer al propietario que se la cediera.
Bajo ese duro e insuperable inconveniente y presionados por los medios de comunicación que insistían en saber como gestionarían la recuperación de esos frescos, se optó por presentar una irracional datación de las pinturas que bajaba considerablemente el interés y el valor económico del conjunto.
Por su falta de solidaridad y transparencia con nosotros, por corromper sus valores morales al mezclarlos con intereses personales y económicos, hemos asistido a su derrumbe, es la caída de los ídolos de barro. Aquellos a quienes antes considerábamos grandes tan solo son estatuillas sin valor.
3. Valoraciones de expertos que no dicen nada:
A raíz de la cata del mortero y de pigmentos
varios que extrajeron en la Mare de Déu del Solà d'Espills, los expertos dieron su primera valoración, que pasamos a anotar aquí, no sin antes agradecer la gentileza de notificar sus observaciones, de las que seguro aprendemos todos, a los medios de información correspondientes:
De la mismísima Sala de Prensa Digital de la Generalitat de Catalunya, tomamos y analizamos aquí el comunicado:
Prensa Digital de la Generalitat (1)
* Primero y muy sustancial:
"la pintura mural utilitzada a Espills és una pintura al tremp sobre guix i calç,
d’acord amb els resultats de les anàlisis que s'han fet al laboratori del CRBMC.
Aquesta tècnica no és pròpia de la pintura mural romànica de Catalunya, que es basa principalment en la tècnica del fresc, tot i que pot incorporar altres tècniques."
Según comunican, no son frescos sino pintura al temple, una técnica donde se aplican los pigmentos mezclados con aglutinantes grasos sobre el yeso seco, y cuyo resultado estético es similar al fresco, consiguiendo a la vez una singular resistencia de la pintura como lo demuestran la extraordinaria calidad de los enlucidos romanos.
Es la técnica pictórica más antigua que se conoce y puede considerarse característico de los estilos románico y gótico europeos.
Así que, tras analizar las muestras extraídas han dictaminado que el pigmento es el comúnmente utilizado en todos los estilos artísticos anteriores a los tres últimos siglos. Concluyendo, por otro lado evidentísimo, que las pinturas fueron realizadas en cualquier época comprendida entre la construcción de la iglesia en el s. XI y el encalado del templo del s. XVIII.
* Segundo y muy curioso:
"Les posicions forçades i els gestos de les figures, inexpressives i
de caire popular i barroer, que les desvinculen dels artistes de l’època romànica.
El traç negre del dibuix, molt marcat, no remet als estilemes habituals d’aquella època".
Basándose en que el trazo pictórico es tosco y grosero, que las figuras tienen posiciones forzadas, gestos inexpresivos y el trazo negro muy marcado, se dictamina su desvinculación de los artistas de la época románica, a pesar de ser precisamente éstas, las características más usuales del arte pictórico románico. Un ejemplo de ello:
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Improntas románicas de la Verge del Solà d'Espills (Pallars Jussà) |
* Tercero y muy sorprendente:
"La indumentària d’algunes de les figures femenines, que recorda un gipó i
una faldilla amb verdugat interior, que era una estructura de cercles concèntrics metàl·lics
que es posava a sota de les faldilles per donar-los forma acampanada.
És una indumentària no utilitzada en la iconografia del romànic i,
que en tot cas, és més pròpia de finals del XV".
Añaden en el informe que la indumentaria de la figura femenina les recuerda a una estructura metálica hecha de círculos concéntricos que se ponía debajo de la falda para dar forma acampanada y que ello parece más propio de la iconografía del siglo XV. En todo caso vemos mucha similitud con la que lleva una figura femenina de los murales de Roda de Isabéna y que nadie duda que es románica.
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Verge del Solà y la figura femenina en Roda de Isabena s.XII.
Los dos lugares pertenecían a la misma diócesis hasta hace muy poco y diríamos que, ambos trazos y estilo, también pertenecen a la misma época. |
* Cuarto y totalmente inaudito:
"I finalment, el fet que tot apunta que s’ha utilitzat el procediment de la trepa,
que consisteix a utilitzar una plantilla amb una forma determinada
per anar-la repetint en el conjunt decoratiu.
Aquest procediment no es troba en la pintura mural romànica catalana".
Apuntan los expertos que en esta composición se ha utilizado el procedimiento de la trepa, que consiste en utilizar una plantilla con una forma determinada para ir repitiéndola en el conjunto decorativo como sería por ejemplo, la reiteración de estrellas para simular la cúpula celeste o detalles lineales de cenefas ornamentales.
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Los puntos rojos que aún permanecen son un punto de ayuda para seguir la pauta que crea la cenefa.
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La trepa no tiene sentido práctico a no ser que se haya de reproducir un gran número de veces el mismo detalle, siendo a la vez totalmente comprensible que se haya utilizado en todas las expresiones pictóricas desde tiempos inmemoriales, empleando para ello cualquier objeto que pudiera servir como tablilla de patrón: cartones, cueros, ramas, hojas vegetales, maderas o en definitiva, aquello que tuvieran más a mano.
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Una de las primeras trepas de la historia. Más de uno necesitaría obtener una de estas.
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Se argumenta en este mismo comunicado algo muy difícil de creer: que este procedimiento UNIVERSAL no se encuentra en la pintura mural románica catalana!
* Quinto y muy importante:
"Les restes de cintat decoratiu que ressegueix els carreus de pedra
de la paret nord són pintures al fresc d’època romànica,
d’acord amb l’estil arquitectònic original de l’església"
También confirman en este comunicado que la cinta decorativa que resigue los sillares de piedra en la pared norte SI que es de época románica y, que además, está pintada al fresco.
Así que tras el encintado mural románico se dedicaron a esperar tres o cuatro siglos para pintar el ábside con iconografía románica y con la misma tonalidad blanca y roja, predominante, como la pintura del muro.
Teniendo en cuenta estos datos y sabiendo que un templo no se consideraba definitivamente terminado hasta no haber sido enlucido y decorado con temas pictóricos cuyo carácter era figurativo a la vez que catequético, seria éste un caso demasiado evidente de no corresponderse con la realidad.
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Los triángulos de Espills forman una caprichosa cenefa que también muestran los frescos de San Baudelio de Berlanga o de en San Miguel de Gormaz, ambos del s.XI-XII. |
* Conclusión
No es de extrañar que los mismos expertos estén desorientados y admitan la singularidad de estas pinturas; que hayan solicitado la rehabilitación de la ermita y la seguridad del espacio para conservarlas en el emplazamiento original y que, a la vez, recomienden el arrancado de las pinturas y su traslado a un museo, si ello no fuera posible.
A la espera de la datación final, que a buen seguro puede tardar un tiempo, no nos queda más remedio que desear que en esa "verdad oficial" el sentido común alumbre como nunca y que jamás sea apagado por la influencia del poderoso caballero, lamentable lacra social que alimenta nuestra vanidad. 
Salud y Románico