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Resulta frecuente que cada vez que nos enfrentamos a la interpretación contextualizada de la representación de la vulva en la iconología del Arte Románico, acabemos observando una gran variedad de niveles de lectura:
* La catequético-represora, la visión de la pura y simple maldición del sexo a través de la representación de los órganos sexuales, desde plásticamente rudos hasta grotescamente distorsionados.
* La satírico-regeneradora, critica dirigida hacia el comportamiento lujurioso de los hombres de la iglesia que habían encarnado su superioridad espiritual a través del sacrificio sexual de la castidad. La campaña de legitimación bélica, sensibilizando al cristiano y alentando su ansia de venganza frente al infiel, cuya libertad moral y connotación ética y positiva de su percepción de la sexualidad se exagera, se calumnia y distorsiona, pero, a la postre, permanece impuesta como el objeto del deseo masculino.
* La sociológica o persuasiva a cubrir la necesidad demográfica para aportar brazos a los campos, en aquel momento histórico en que vencidas pestes (incluido Almanzor) y pandemias que asolaron el medievo el hombre recupera su protagonismo frente a la naturaleza y se produce la eclosión demográfica determinante del éxodo a las villas, con la consiguiente formación de burgos y aparición de una nueva clase social, liberada del vasallaje a la tierra, nuevos oficios (artistas, artesanos), una incipiente burguesía, y una nueva modalidad de ejercicio económico (el comercio) que a la postre daría al traste con el concepto feudal y sería germen de la nueva Edad naciente.
* La referente-ancestral, el tipo de creencia que se une a la representación de la Madre devoradora (imagen de la Tierra en su aspecto terrible) y a la vagina dentata de las sociedades patriarcales, imagen de lo demoníaco que pregona el pánico y el horror de estar en un mundo malo y de saber que por la vulva de la mujer se ha accedido a él.
................. (Vagina dentata. Ilustración Scivias II s.xII) .
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.............. (Foto canecillo Kilpeck-Wikipendia- "vagina-mandorla")
Sin embargo, en otras latitudes, gaélicas por cierto, la vulva del canecillo de Kilpeck, aparece por ejemplo, como una evolución del concepto del "sheela-na-gig", celta, y cuya amplia representación en iglesias y en otros edificios civiles no está constantemente previniendo contra el pecado de la fornicación (lujuria en románico ortodoxo) sino que tiene otros contenidos positivos: el del arquetipo de la Magna Mater.
Incluso en interpretaciones anagógicas en el “sheela-na-gig”, la vulva, tiene un contenido de regeneración equivalente al león fagócito, pues se la identifica con "la vieja que enseña", ya que deriva del egipcio sherah ( revelar) y gig (santuario).
No deberíamos olvidar que en las representaciones del Nilo, el órgano genital femenino se forma jeroglíficamente por dos medias lunas enfrentadas, de tal forma que simulan la abertura vertical de la vulva, representando, en el mundo egipcio, la entrada al mundo espiritual.
...............Mandorla en forma de "Vesica piscis" s.XII
Y que es desde allí, desde donde pasaría al contexto cristiano evolucionando como la “Vesica piscis”, para indicar que lo que se encontraba dentro de ella corresponde a un plano espiritual.
En definitiva, he aquí la puerta primordial, la puerta entre mundos, la división misteriosa entre la vida y la no vida según ya afirmada el mismo Salomon: "...porque no hay rey que tenga otro modo de venir a ser. Una es la entrada de todos en la vida, e igual la salida" (Sap. 7, 5-6)"

Salud y romanico.
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15 abril 2009
De vulva a mandorla
Etiquetas:
simbolismo
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