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11 junio 2008

* Las llaves de San Pedro o las llaves de Anoll?


La asidua visita a diferentes edificaciones románicas resulta un buen entrenamiento para la observación, de esos signos lapidarios, a los que llaman marcas de cantero.

Algunos de ellos, por la elaboración de su trazo, nos llaman poderosamente la atención. Sin lugar a duda, el más renombrado por la exquisitez de su talla, es la famosa llave esculpida en algunos sillares de la iglesia de Santiago de Agüero. Este signo tan perfecto es conocida por muchos como la "llave de Anoll" , en alusión a dicho nombre, que aparece grabado en varias partes del templo.

Pese a recursos arquitectónicos e iconográficos similares en otros lugares de la zona, las siglas ANOLL y esta excepcional marca de la llave, son irrepetibles en el ámbito de nuestro románico conocido, que sepamos.


No obstante, dudamos que la marca de la llave pueda ponerse en conexión con la propia particularidad de las siglas, pues la tosca letra del nombre contrasta fuertemente con el perfecto trazo de la llave.

La perfección y cuidado en la elaboración de las llaves, pudiera hacer pensar que éstas de Santiago de Agüero no son un mero signo, sino una marca específica de cantería muy concreta.

Pero, quién tan vanidoso o tan rico que pudiera permitirse el lujo de dedicar su tiempo a una labra para contabilizar su obra? quién sería aquel que empleara más tiempo en confeccionar la factura que en el propio trabajo cuya retribución justifica?

Particularmente nos resulta difícil concebir la existencia de un Maestro “primer espada” que se agota en el mismo lugar en que surge. Y es más, quizá estemos hablando de ANOLL como un cantero cuando en realidad sea la firma comercial de todo un gremio. Lo sabremos algún día?




Sin embargo, hay quién opinará que esas marcas esculpidas son simplemente eso, signos de cantero que representan una llave. Otros, irán tras la marca aparente y buscaran un significado alegórico, una explicación a algo que se les escapa y que no saben bien lo que puede ser. A la larga sólo unos pocos conseguirán entender lo que permanece oculto ante los ojos de los demás.

Pero mientras aguardamos que llegue algún día la inspiración, no puedo menos que acordarme de unas llaves muy particulares que no están muy lejos de estas otras, unas llaves que se encuentran representadas en los frescos románicos de Sant Pere de Burgal (Lleida) y a las que, San Pedro, las exhibe como un verdadero cetro de poder.


El distintivo que lo acredita con autoridad para abrir y cerrar las puertas del cielo, dejando a la vez constancia de su nombre PETRVS, en el signo-anagrama en forma de llaves. 


No pasa desapercibida esa curiosa similitud entre el dibujo pictórico de la llave con la tallada en Agüero. Al igual que hay cierta similitud con el anagrama de Petrvs y una firma grabada en un modillón de la, también cercana, iglesia de San Miguel de Biota.



Algo que corrobora que el signo siempre quiere expresar la identidad de algo o de alguien. Esperemos encontrar pronto al misterioso personaje que se oculta tras la llave de Anoll. 



ENLACES:

*La incógnita desvelada:

31 octubre 2016

LA CONSAGRACIÓN DE UN FRISO.


En un reducido agreste peñón, bajo el que corre un manantial, se alza un templo mágico y de especial descanso para el espíritu. Joya humilde del románico palentino,  el templo de Santa Cecilia, en Vallespinoso de Aguilar, es un itinerario iniciático donde la roca, palabra divina solidificada y sobreedificada por el hombre, transmite todas las fuerzas telúricas y la energía de la creación.

                     


Sus figuras talladas en la portada, pese al paso del tiempo, contienen una estética espiritual y un plasmado reflejo de su tiempo, difícilmente igualables.

Parte de su friso, ejemplo de lo difícil de dar un significado definitivo a la representación escultórica románica, es el que más problemas de interpretación ha creado a los especialistas y expertos.





            Se debe al insigne Miguel Ángel García Guinea el primer intento en describirlo: “la primera lleva una especie de bastón sobre el pecho que sostiene con ambas manos, la segunda con instrumento de música, la tercera porta algo parecido a una maza, la cuarta con un violín sobre las rodillas, la quinta con bastón en idéntica postura al primero, la sexta con la mano derecha en actitud de bendecir y la izquierda con un objeto en las rodillas que pudiera ser un libro, la séptima con una especie de columna a la izquierda, y la octava, muy confusa, quizás con otra”.

Por su parte Jesús Herrera Marcos, aprovechando la advocación del templo, considera que estamos ante una representación de los “Ocho modos gregorianos” referidos a los músicos que caen bajo el patronazgo de la titular, Santa Cecilia. Según este autor, cada personaje con su instrumento simbolizaría: la bienaventurazada de los santos del cielo, la oración, las almas piadosas, los dones del Espíritu Santo, la alabanza de los Santos a Dios, la tranquilidad del espíritu justo y por último el orden cósmico resultante de todo lo anterior, representado generalmente por un personaje portando una gran vara a modo de batuta, que establece el ritmo musical”.

No sería, sin embargo, hasta el trabajo de José Manuel Rodríguez Montañés y Pedro Luis Huerta Huerta, cuando se estableciera la teoría más consolidada y vigente en la actual aceptación de que estamos ante los restos de un mensario: “Sobre el friso de la parte derecha de la portada vemos un grupo de nueve personajes en actitudes diversas cuya identificación resulta sumamente compleja, tanto por lo complicado de la composición como por lo desgastado del relieve. En algunos parece clara la referencia a actividades agrícolas, como en el caso del primero de ellos, que porta una especie de mayal. El siguiente sujeta un calderillo o cestillo y un objeto cortante, posible referencia a labores de vendimia, mientras su compañero maneja un objeto oblongo que se pudiera interpretar como un personaje vertiendo el vino de un odre al barrilillo, como en la portada de Beleña de Sorbe (Guadalajara). Mayor dificultad ofrecen los dos siguientes personajes, el primero removiendo en una especie de escudilla y el segundo sosteniendo un objeto alargado. El personaje de su derecha, acompañado de otra figura de reducidas dimensiones y muy perdida, aparece ante una mesa repleta de manjares realizando un gesto de bendición con su diestra (índice y corazón extendidos). Concluyen la escena dos figuras, separadas por una especie de columna, la extrema tocada con capirote y en actitud de calentarse. El conjunto de personajes, salvo el de menor tamaño junto al comensal, forman un grupo coherente, todos vestidos con túnica a excepción del rústico tocado con capucha, quien porta un sayón. El canon de las figuras es algo achaparrado y se presentan bien descalzos bien con puntiagudos calzados. Si las atribuciones avanzadas se confirmasen estaríamos aquí ante un fragmentario mensario, del tipo del citado en Beleña de Sorbe”, tesis que es apoyada y compartida por Cristina Párbole quien defiende la tesis de un mensario o menologio inacabado donde faltarían los meses de marzo, abril y mayo, en el que Julio sería el personaje situado más a la izquierda que porta un báculo o cetro, mientras que Agosto lleva una cesta, haciendo referencia a la tarea de desgranar el trigo, Septiembre el personaje vertiendo vino en un tonel, Octubre representado con un recipiente entre sus manos removiendo el contenido del recipiente, Noviembre portando de nuevo un cetro relacionándolo con la matanza del cerdo, y Diciembre ( el más fácil de identificar, a juicio de Cristina) el llamado “banquete de la Navidad” con la mesa donde están dispuestos los productos que se han ido recolectando durante el año, mientras que un sirviente en un estrato menor lleva algo en las manos y se dispone a servir la mesa, al tiempo que el señor aparece con el dedo índice y corazón levantado en actitud de bendecirla.

Conocemos otras teorías que, desapegándose de la tesis comúnmente aceptada, la del mensario incompleto, entienden que se trataría de un apostolario mutilado apoyándose, quizá, en la figura que porta las llaves y que relacionarían con la de su acompañante lateral sin tener en cuenta que ninguna de las figuras del friso están provistas de nimbo ni de atributos clásicos apostólicos ni reparar en que mayoritariamente van calzados, cuestiones todas ellas que repugnan la más elemental interpretación en la simbología y mensaje románico.

Con la modestia y humildad de quienes no somos expertos ni especialistas sino profundos amantes y estudiosos de este Arte sacro, hemos decidido abordar la interpretación de esta parte del singular friso del templo románico de Santa Cecilia de Vallespinoso que, para nosotros, contiene la peculiaridad exclusiva de ser la única representación pétrea, el único documento esculpido, de la ceremonia ritual de DEDICACIÓN O CONSAGRACIÓN DEL TEMPLO ROMÁNICO.

Ya el paganismo conocía la dedicación de un templo, de un altar, de un teatro o de una ciudad. No en vano en el 11 de mayo del 330 se celebró con fastos la dedicación de Constantinopla. El rito comportaba siempre procesiones con aspersiones de agua lustral, oraciones y ofrecimiento de sacrificios. También el Antiguo Testamento conocía la dedicación de altares (Núm. 7, 10-11) y templos ( 1 Re 8, 1-66 y Esd 6, 15-18), pero no será hasta la Edad Media cuando la liturgia cristiana de la encenia o inauguración ( Jn 10,22), es decir la "dedicación" del templo, pretenderá enriquecer su simbolismo tomando el sustrato bíblico.

El desarrollo de la celebración de la "dedicación" o consagración de un templo románico era una ceremonia litúrgica de las de mayor importancia que podían efectuarse. Perfectamente codificada en textos pontificales y ordines diversos, tenía tasados unos ritos iniciáticos, verdadero juego litúrgico fruto de la simbología medieval y revelador de una teología concreta, que comenzaban con una entrada procesional al templo. Todos se detienen en el umbral para que los representantes de quienes han colaborado a la construcción, el/los comitentes, lo entreguen al pastor del nuevo templo para que abra sus puertas.
 

      El nuevo pastor, accediendo con las llaves al templo invitará al pueblo a entrar mientras se canta el Salmo 23. 



                  
Finalmente, se abre la puerta y, entonces, un celebrante descalzo (" ¿ Deseas encontrar limpia la basílica?, pues no ensucies tu alma con el pecado"...) ilumina festivamente el templo (" Si deseas que esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma no esté en las tinieblas y brille en nosotros la luz de las buenas obras...", Cesáreo de Arlés) como signo de gozo mientras se entona el cántico de Tobías ( Tob. 13,10-17), al tiempo que se procede a la bendición del agua gregoriana ( agua, sal, ceniza y vino) para la lustración del altar y todo el edificio rociándolo con el hisopo ( Ordo XLII,6) siguiendo el texto de Sugero, abad de San Denis ( 1.114) (" Señor, mediante la unción del santo crisma, tu has unido lo material a lo inmaterial..."), mientras que, acorde a la tradición del siglo IV establecida por San Ambrosio, un presbítero  trasladará, en una patena, las reliquias de la santa mártir para ser entregadas al celebrante.



 Celebrantes componentes del séquito portando antorcha - pies descalzos-, hisopo con unción crismal y urna relicaria- también descalzo-


Finaliza el cortejo con los celebrantes portadores del sello - monosandálico en señal del acto jurídico de toma de posesión o propiedad- y rollo del Acta fundacional.


 Uno de los momentos más relevantes del rito era la de la deposición de tecas conteniendo reliquias de los Santos junto con porciones del cuerpo del Señor (hostias) en un reconditorio o sepulcro ubicado en el interior o bajo la propia ara del altar ( lipsanoteca).


Obsérvese cómo la figura pequeña del acólito, vierte sobre el punto central bajo el ara sobre la que aparecen labradas porciones de hostias, el contenido de un recipiente, al tiempo que el celebrante, con mano alzada, efectúa el rito de bendición ante la mirada de la única figura encapuchada o cabeza cubierta - lo que evidencia su carácter de fémina- y el señor que, ricamente ataviado, permanece sentado en señal de su carácter de benefactor o comitente.

Esta fórmula del ritual de consagración denominada " pro codendis reliquiis", se encuentra ya contenida en el  Liber diurnus papal datado en el siglo VI y en el Ordo romano XLVII del siglo VIII observando la costumbre instituida por San Ambrosio cuando al descubrir los restos de los santos Gervasio y Protasio ( año 386) las colocó en el altar de la basílica de Milán en un gesto simbólico de que las víctimas triunfantes tuvieran un lugar allí donde Cristo se ofrece a sí mismo como hostia: "sobre el altar, aquel que se ofreció por todos; bajo el altar, aquellos que fueron rescatados por él con su pasión".

En la íntima convicción de haber desvelado la exclusiva representación pétrea de la única encenia o consagración de un templo románico español, alentamos a la puesta en valor y conservación de este singular friso del templo de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar, testigo único y fiel lenguaje del alma de las piedras.




BIBLIOGRAFÍA


* Miguel Ángel García Guinea.
*Jesús Herrera Marcos.
* José Manuel Rodríguez Montañés y Pedro Luis Huerta Huerta. Enciclopedia del Románico.
* Cristina Párbole. Mensario al detalle.La Huella Románica.
* Muros consagrados. El entorno litúrgico medieval de la lipsanoteca de Bagüés Gloria Fernández Somoza Universidad Ramón Llull.
* Apologética católica, " Dando razón de nuestra Esperanza", Febrero 2015 
* Dedicación de Iglesias y altares, NLD

20 mayo 2011

* SANTIAGO DE AGÜERO: La llave de Bancio y la cantera de AnolL*


 En una anterior entrada, nos pronunciábamos sobre una probable disociación entre la marca de la prodigiosa llave esculpida en el templo de Santiago de Agüero y la repetida inscripción de Anoll que aparece en sus sillares.



La perfección y cuidado de la elaboración de esa llave nos hace pensar que se trata de un signo específico muy único y no de una mera marca de cantería, y que su estudio, no puede vincularse ni asociarse a la autoría de un maestro de cuya inscripción, ANOLL, aparece repetida de forma elemental y rudimentaria en ese único templo.

Partiendo de esta premisa argumental e intuyendo que esa llave pudiera ser el signo de identidad de algo o de alguien, hemos intentado proseguir en la elaboración de otras perspectivas que puedan acercarnos a conocer el grito silente de esas piedras, de esa marca, de esa inscripción y de ese singular templo oscense.

*La LLAVE es la CLAVE ?


Entre la documentación que nos ha sido posible consultar sobre la historia del lugar, ninguna nos ha iluminado tanto como el
Diccionario Histórico-Geográfico de la Diócesis de Jaca, donde consta registradas en Agüero gran cantidad de donaciones efectuadas por personas de prestigio y, de las cuales, destacamos la siguiente mención: "Don Bancio, don Lope, don García y don Galind​​o​, que fueron de Agüero y entraron en San Juan (se hicieron monjes) dieron cada uno al monasterio varias heredades y viñas. (Año 1027)"


Tras ello, especifica dicho libro, que también hay registrada una relación de las compras hechas por los monjes en Agüero, al parecer para redondear las fincas de las anteriores donaciones que, suponemos, complementaban su "dote de ingreso". Pero, lo más significativo de uno de estos nuevos monjes, es el oficio que desempeñaba: A don Bancio se le llama "llavero del Rey".  O sea, su clavario o tesorero.

El llavero o clavero, que era escogido entre personas solventes e intachables, se encargaba de gestionar los asuntos económicos. Vendría a ser para el rey como un homólogo de San Pedro para Cristo, custodio de la entrada y la salida, alguien a quién se le otorga confianza y poder para abrir y cerrar las arcas según su criterio. 

Encontrar en Agüero a Don Bancio, saber de su título y de su escala económica y social, abrió una brecha inspiradora ¿Podría ser la primorosa llave esculpida un signo identificador del evento de una donación, o mención del mecenas -el clavero real- grabado en un concreto número de sillares financiados para la futura construcción de un templo en Agüero?




Porque cualquiera que haya razonado un poco, deduce que esas llaves tan minuciosamente labradas más que unas marcas de cantero son la representación grafica de un apellido, un distintivo o marca heráldica expresamente encomendada para dejar evidencia ante los demás y, en su creencia, ante Dios, de su generosa aportación en la construcción de éste templo de Santiago en Agüero.

                                                  
*La epigrafia ANOLL




El hecho de que hasta ahora se haya buscado en vano la procedencia del término Anoll, escrito en algunos sillares de esta iglesia, ha dado pie a especular sobre si dicha locución sería el nombre de un maestro o constructor procedente de tierras foráneas.

Pero, por el momento, lo único que está comprobado es que la palabra Anoll ni es tan lejana como muchos han asegurado, ni suena a nombre de presunto maestro, sino que suena a nombre de un lugar, un toponímico, la reminiscencia de un vocablo utilizado en el habla del Aragón de entonces, y que, aunque actualmente la palabra sufra de desuso, aún perdura su recuerdo en algunas zonas de Huesca: -"Llebarém els anólls al bobarál" Vocabulario Benasque. Ángel Ballarín Cornel.




Es más, indagando en los arcaicos caminos jacobeos de Aragón -en concreto el trayecto de Jaca a Berdún-, hemos reparado en la completísima Guía del Camino Jacobeo en Aragón de José Luis Ona, donde se menciona la zona conocida como la cuesta de Paco Mondano, denominación que resulta de una singular derivación fonética de su primigenio término: el opaco del Monte de Annol –“Paco” equivaldría a opaco (umbría), mientras que “Mondano” es la contracción de Monte Annol.

Según se explica, en este monte se encontraba uno de los tramos más dificultosos que, el camino de Jaca a Pamplona, deparaba a los peregrinos. Era el paso conocido como del Gradil (del latín "gradus" peldaño o escalón), y vendría a indicar la estrecha escalinata serpenteante que se encaja en una ladera escarpada. Tan arduo era el lugar, que para facilitar el tránsito de los viajeros, se tuvo que excavar el camino jacobeo en la propia roca. 

Paso del Gradil

Testimonio escrito, de este ancestral camino, queda registrado en un documento de 1032 donde se anota una donación hecha por Godofredo al Monasterio de San Juan de la Peña: "... el de Aragon facit transitum ad Gradil de Monte Anulo et ascendit directum...”. Actualmente, a la raíz de las recientes excavaciones arqueológicas, se ha exhumado el graderío natural, un muro de contención y estrecho que servía de contador de ganados.


Contador de ganado.

Paso que obligaba a las reses a pasar de una en una



Una vez superado el paso del Gradil y, en forma de ancho camino, sigue la pista pública por la actual “Peña del Hospital”, que toma hoy su nombre en referencia al casi desaparecido cerro (Monte Annol o Anulo) disminuido en su altura por servir de cantera de piedra. Tras esto, se llegaba al hospital de peregrinos que señoreaba el lugar, el Hospital de Anol, que aparece ya registrado en el año 1200 cuando García de Ahonés le concedió varias rentas para contribuir a su mantenimiento (Lig.XIII. nº33)


El patronímico el de Ahonés es el de un linaje de ricoshombres y caudillos de Aragón que señoreaban en la comarca y cuyo emblema heráldico era una campana, evocando quizá a las campanas que llevan sujetas al cuello ciertas reses como guía, llamada y empuje al resto del ganado. Curiosamente, el término Anoll tanto en lengua catalana como gascona, indica la cualidad de un añojo de ganado. 

Aunque la cercanía del término Anoll con Anell(Anillo) -que como sinónimo de circulo define una estructura circular como pudiera ser la silueta del monte Annol-, nos preguntábamos si podría deber su nombre, el monte Annol, a ser una zona donde se alimentaban las crías más jóvenes a quienes se les suelen mantener alejados de los bovinos adultos, más bravos y peligrosos? No en vano cerca de la zona se encuentra el monte Boalar y conocido es que su nombre da referencia al lugar donde pastaban los bueyes.




Recuperación de la vía de Paco Mondano en el opaco del Monte Annol. 
(Foto: Heraldo de Aragón)

Sea como fuere, la curiosidad nos empujo a conocer lo que creemos puede ser un punto de referencia de la misteriosa inscripción Anoll, que tantas conjeturas ha provocado en las mentes de muchos que han confluido en la iglesia de Santiago en Agüero.

Así que en el verano del 2011, al regreso de las vacaciones, tuvimos la ocasión de pasar por la zona. Orientados por las instrucciones que habíamos leído en la guía, subimos hasta allí, hasta el complicado trecho que los peregrinos tenían que superar. Escarpado y en pendiente, el paso del Gradil. Vimos el contador de ganado y el muro “quitamiedos”. Fue muy emocionante trepar por ese tramo y pensar en su pasada historia. 




Muro quitamiedos

A continuación pasamos por la peña del Hospital, la cantera proveedora de sillares para las construcciones del entorno, en especial, del Monasterio de San Juan de la Peña y de Santa Cruz de las Serós, responsable de que el monte Anol haya disminuido en tamaño. La cantera parece estar aún en explotación, pero ese dia no vimos movimiento alguno.

Acceso a la entrada de la cantera




Finalmente, como antaño hicieron los peregrinos de esa vía Jacobea, terminamos en el antiguo Hospital de Anol que, tras la Desamortización de Mendizábal, se convirtió en la venta de Esculabolsas y que pervive actualmente como Hotel Aragón.

Ahí estuvimos para conocer el lugar, palpar sus vibraciones, saborear su menú que mantiene el nombre de Esculabolsas, y hablar con Jaime, actual regente del hotel, que nos contó muy amablemente la historia de este lugar y nos facilitó importante información que ayudo a dar luz a nuestras pesquisas.




Asimismo, tuvimos la suerte de conocer a José Luís Ona, quien nos ayudó enormemente en los temas toponímicos y la evolución histórica de los caminos reales.

Nos comentó que el camino real que unía las tierras de Anol con Agüero era de herradura y que no transitaron carros hasta finales del s. XIX, que los muros “quitamiedos” eran necesarios para reducir el riesgo de accidentes, tanto de jinetes a caballo como de las posibles deslizadas de reses, y nos habló también de sus trabajos de arqueología en la excavación que concluyeron en la recuperación de dichos lugares.

Por último, nos mostró un monográfico sobre el Hospital de Anol redactado hace unos años por Hilario Casanova, donde, en aquel entonces, también había reparado en la coincidente grafía de la voz Anoll de la iglesia de Santiago de Agüero.

Esculabolsas. Antiguo Hospital de Anol

Tras todo ello y persistir en la interesante información que amablemente nos ofreció, pudimos establecer unos curiosos "ligazones" entre el "Anoll" de Agüero y la zona del monte d'Anol.  


* Curiosos ligazones

Siendo común la diversidad de formas escritas del mismo nombre que corresponden a un mismo topónimo, hay constancias documentales de lugares inmediatos al Mondano cuya afinidad fonética, con las dos escrituras grabadas en las piedras de Santiago de Agüero, es muy evidente.

Una de ellas, como hemos mencionado, es Anoll. Pero hay una segunda inscrita en una de las columnas internas del templo en la que parece aflorar el toponímico: d'ARESA


Probable "GARCIA d'ARESA ME FECIT"

Parece ser que "D'Aresa" también se encontraba en la misma demarcación que Anol, pues quedan vestigios de este pueblo al sur del Mondano, no lejos del camino vecinal a Santa Cruz y cerca del Hospital de Annol:

"….Registrando las grafías Resa, Arresa, Arressa y otorgándole la posible denominación de ARRENSA” cf. -TOPONIMIA según los trabajos de Agustín Ubieto Arteta.


El Mondano desde la zona de Arresa

Un poco al norte del Hospital de Anol, atravesando el río Aragón, se encuentra actualmente una partida llamada Plandaunés. Es el lugar donde se encontraba el pueblo de Ahonés (Agonés, Aunes, Aones, Ezones) y del que procedía cierto terrateniente de Arresa:

“García de Ahonés era persona muy pudiente (...) además de dar a S. Juan toda la villa de Arrensa, hace numerosas mandas, a saber: una heredad en Lasut y 200 sueldos de moneda iaciense para que lo entierren honoríficamente en el Monasterio, 1000 misas por su alma y que haya siempre un capellán que celebre por él en Santa Maria de Aonés, varias rentas al Hospital de Annol, etc.”
.
“Tiene notabilidad este nombre por haber pasado a ser apellido de una familia de Ricos-Hombres de Aragón (equivalente a los Grandes de España de ahora). Cuando dejando los patronímicos desde el sigloXII, tomaron los apellidos toponímicos como para indicar su dominio en los pueblos o la oriundez de sus antepasados, se ve que la mayor parte de la alta nobleza aragonesa llevaba apellidos de pueblos de esta comarca. Como el celebre capitán D.Pedro Ahonés (criado en la corte del rey) o D. Sancho Ahonés, obispo de Zaragoza” –(Diccionario Histórico-Geográfico de la Diócesis de Jaca)

En monte d'Anol visto desde el Pladaunés
(ubicación del desaparecido lugar de Ahones)


Los Ahonés ostentando estandarte con campana,
entre otros nobles, en campaña bélica

Resulta a la vez interesante, comprobar los nombres de dos acreditados señores que ya aparecen juntos en 1088, como testigos de un testamento otorgado por García Blázquez:

“In (...) arum sunt manum messores dominus Lupus d´Espatella et dominus Sancius d´Arrensa et Bancio Ahones de Agierbe” Cart. S.Juan de la Peña, ff 46-46v.




No deja de ser curioso que la voz toponímica de dos pueblos colindantes y que, fueron testigos de la supremacía aragonesa, sigan juntos a perpetuidad inscritos en los sillares del templo de Santiago en Agüero: Anoll y Arresa

Curioso o casual, puesto que de Agüero se puede afirmar que fue tenida como propiedad o residencia regia temporal, por estos detalles:

* Los reyes Don Sancho Abarca y Doña Urraca poseyeron heredades en Agüero.

* Uno de los cuatro señores de Agüero que profesaron en S. Juan de la Peña es llamado “el llavero del Rey”

* Suena un término en Agüero con el nombre de “Fuente de las reinas”

* Era Señor de Agüero D. Sancho Ramírez cuando fue proclamado rey de Aragón

* Otros dos de los Seniores que le sucedieron en Agüero eran altos funcionarios de la Corte

* Llama el rey D. Sancho IV “sus Capillas” a las iglesias de S. Martín y S.Julián en Agüero

* El rey Conquistador dio la jurisdicción de Agüero a su esposa morganática y a su hijo

* Sea por esas causa o por otras, jamás suena Agüero en las listas que hay en el Arch. Real de Aragón de pagos de pechas, cenas, monedaje, etc., mientas todos los demás pueblos de importancia contribuían alguna vez, aunque fuesen de señorío particular o eclesiástico. (“Diccionario Histórico-Geográfico de la Diócesis de Jaca”)

Un suelo “libre de impuestos” junto a la característica antes mencionada, quizás favoreció la propuesta de edificar allí un gran templo que por causas aún desconocidas no terminó de construirse.

Y donde quizás, en la última fase de construcción dejaron el testimonio de que los verdaderos comitentes que la consagraron fueron una influyente fracción de ricos-hombres con fuerte potestad social y militar, el poder civil, representado por el hacha carmesí, y cuya iglesia inacabada es muestra del mudable devenir de la fortuna.
.

Hacha esculpida en la clave de bóveda junto al arco triunfal.
Se percibe también en rojo, los restos de la roseta de consagración

Hacha esculpida en la clave de bóveda del arco triunfal
Se percibe, en rojo, los restos de la roseta de consagración 






Un concluyente dato final :

"...Parece ser que en 1390 existía en Agüero la Cofradía de S. Miguel, cuya ermita ya estaba ruinosa en 1805, por lo que unos años después hubieron de trasladar la pintura de su Santo Arcángel a la de Santiago. Posteriormente, en 1526, fue fundada otra cofradía con el nombre de Santiago, limitando el número de cofrades a 33 -en reverencia de la vida mortal del Señor-, y elegidos entre los de origen noble" (Dicc. Hist-Geogr. de la Diócesis de Jaca)

Es sintomático que la cofradía de San Miguel, patrón en eterna lucha contra el maligno, escogiera la iglesia de Santiago, gran defensor de la tierra cristiana, como nueva residencia para el lienzo de su santo patrón. ¿Podría ser esta última cofradía la sucesora de alguna otra corporación nacida en siglos anteriores, pactada entre nobles para asegurar el orden y luchar contra los moriscos?

Nosotros creemos que si, y que es la que afloró en el siglo XII entre los muros del templo de Santiago en Agüero.

Virgen románica s.XII
-Santiago de Agüero-


Bibliografía:

(1)-Boletín de la Real Academia de la Historia (Informes Generales. Tomo LXXIV, cuadernoV. 1919
(2)-Guía del Camino Jacobeo en Aragón de José Luis Ona
(3)-Diccionario Histórico-Geográfico de la Diócesis de Jaca


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