jueves 1 de mayo de 2008

La llave de Anoll


Normalmente quién suele visitar edificaciones románicas, se acaba habituando a ver en los sillares esos signos tan diferentes unos de otros a las que llaman "marcas de canteria", algunas de esos signos llaman la atención por lo perfectamente grabados que aparecen, y sin lugar a dudas, el más famoso y perfecto de todos, es la famosa llave de Santiago de Aguero.


La perfección y cuidado en su elaboración, pudiera hacer pensar que no estamos ante un mero sígno, pues de ser así el tratamiento del vástago sería primordial y posiblemente duplicado (oro y plata, guía de almas, Jano, abrir y cerrar, unir y desunir, cielo y tierra, Roma y Pedro, en suma), sino una típica y específica señal de cantería única.


Aunque... ¿ quién tan vanidoso o tan rico que pudiera permitirse el lujo de dedicar su tiempo a una labra para contabilizar su obra? ¿ quién sería aquel que empleara más tiempo en confeccionar la factura que en el propio trabajo cuya retribución justifica?.

Quizá estemos hablando de ANOLL como un cantero cuando en realidad sea la firma comercial de todo un gremio en donde los operarios acreditados tenían patente para esculpir su marca ISO.
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Particularmente a mí, me resulta difícil concebir la existencia de un Maestro “primer espada” que se agota en el mismo lugar en que surge.
Ello, entiendo, sólo podría producirse bien por causas profesionales o físicas.
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Si por las primeras, el Maestro partiría de Agüero con su saber, técnica, paleta icónica y, sobretodo, con su “marca”. Si, por la segunda, una persona con tal grado de vanidad y/o de dineros habría dejado su impronta en forma de Signum, cenotafio, tumba o signo funerario en la propia obra que consagró su vida, casi seguramente.
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Sin embargo, pese a recursos arquitectónicos e iconográficos similares en otros lugares de Aragón, las siglas ANOLL y la marca de LA LLAVE, son irrepetibles en el ámbito de nuestro románico conocido, que sepamos.


Quizá el simbolo de la llave puede ponerse en conexión con la propia particularidad de las siglas.



En ellas nos encontramos con una A con travesaño singular. Es un compás sobre una escuadra; el germen de variantes geométricas desde el triángulo, rectángulo, el trapecio, la estrella de cinco puntas, el pentágono, el círculo..., sólo con unir sus extremos. La N con su simetría angular, la O circular y las L escuadradas. Quizá un colectivo. Puede que una logia.


Publicado por Syr
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5 comentarios:

Alkaest dijo...

¿Y si quizá, solo quizá, la llave sea sólo eso? Una llave. Nada más y nada menos. ¿No estará, en la sencillez de su interpretación, la mejor baza para comprender éste símbolo? ¿Acaso llave y "clave" no son lo mismo?
Por cierto, existe otra preciosa llave usada como "marca de cantero". Una llave doble...

BARUK dijo...

Una llave doble?... Bueno, confianza doble, es lo que me sugiere.
Quizá porqué a quién entregas la llave de algo valioso, es quién ha ganado tu respeto y confianza.

Quizá esa es la clave del éxito..., confianza.

La llave doble que mencionas como marca de cantero, no la conozco (creo)

Un saludo

Salud y romanico

Alkaest dijo...

Anécdota producida al cabo de los siglos por el Magister Anoll.
Visitábamos este singular templo al atardecer, la luz solar casi rasante daba su peculiar tono a las piedras y resaltaba las marcas de cantero.
Una persona que nos acompañaba -se dice el pecado, pero no el pecador-, descubrió la gliptografía: "ANOLL", y preguntó con total ingenuidad: "Aquí dice AÑO LL, ¿la L vale 50 no?". Nosotros que no sabíamos a que se refería, respondimos que sí: "Pues entonces -contestó- aquí pone AÑO 100, pero no puede ser porque ésto es románico. ¿Se referirá al 1100?".
Entonces atendimos bien a lo estaba diciendo, y caimos en la cuenta del disparate. Tuvimos rechufla para rato, gracias al Magister Anoll.

Salud y fraternidad.

syr dijo...

Bufff¡. No sabes el peso que me quitas de encima, amigo. Por un momento - sólo por un momento-, llegué a pensar que la rechufla la tenías no por las dos eles, sino por el prefijo.

Salud y románico

Alkaest dijo...

¡Ay, Syr, eres un pícaro! Pero creo que ha quedado clara nuestra ingenuidad e inocencia. Aunque no siempre lo somos, no siempre...

Salud y fraternidad.